Los últimos meses han sido agitados para Amanda Seyfried y, sobre todo, han servido para que demuestre la admirable variedad de registros de la que es capaz. Tan pronto protagonizaba una película tan exigente y compleja como El testamento de Ann Lee, como se unía a Sydney Sweeney en la adaptación de un bestseller, La asistenta.
Que, como cabía esperar a horcajadas del fenómeno comercial de Freida McFadden, fue un total éxito en taquilla, forzando a Lionsgate a anunciar cuanto antes la preparación de la secuela.
Podemos esperar que Sweeney vuelva para protagonizar El secreto de la asistenta, si bien no estamos seguros de que regrese con ella Seyfried.
En cualquier caso, parece que ambas actrices estrecharon lazos encabezando este histriónico thriller doméstico dirigido por Paul Feig, e incluso que Seyfried resultó ser un apoyo indispensable para Sweeney en un momento especialmente difícil. Y es que, cercano el estreno de La asistenta, fue cuando estalló el escándalo por el anuncio de vaqueros de American Eagle que protagonizó Sweeney.
Ya sabéis, esa campaña cuyo eslogan I love my jeans (y la coincidencia fonética de jeans con genes) hizo pensar que Sweeney estaba promoviendo el racismo y la eugenesia. La campaña incluso fue calificada de “fantástica” por Donald Trump, de forma que Sweeney se vio afrontando múltiples críticas mientras promocionaba La asistenta. Seyfried ha recordado cómo fueron esos momentos en British GQ.
“Lo pasamos genial en la gira promocional… Trabajamos muy duro y ella parecía estar pasándolo bien, pero también entendí que no debía de ser nada fácil la situación en la que se encontraba. La he oído defenderse, pero creo que se vio entre la espada y la pared”, recuerda. Ambas habían fortalecido su amistad, y al parecer Sweeney le había llegado a regalar “una pulsera muy bonita”. Así que Seyfried quiso ofrecerle todo su apoyo.
“Simplemente decidí estar ahí. No hablar con ella de eso a menos que ella quiera hablar de eso. No quiero ser una fuente de nada, salvo de lo que necesites. ¿Necesitas divertirte, necesitas reírte, necesitas un trozo de tarta conmigo? Me parece bien… al mismo tiempo, le digo ‘tenemos que promocionar esta película y yo puedo ser un refugio seguro’”, recuerda la actriz de Mamma Mia.

