La disputa criminal entre el ELN y las disidencias de las Farc por el control de la región del Catatumbo, donde se cultiva la mayor cantidad de coca en Colombia, produjo un nuevo desplazamiento forzado masivo.
De acuerdo con la denuncia de la Defensoría del Pueblo, el movimiento comenzó al mediodía del martes 2 de junio en la zona rural del municipio de El Tarra, en Norte de Santander.
A la fecha se ha documentado la salida de la zona de 293 familias, equivalentes a 784 personas, que residen en las veredas Brisas del Catatumbo, El Salado, La Torcoroma, El Mirador, Cañahuate, Llano Alto, Kilómetro 84 y Kilómetro 92.
La situación podría ser más grave, tal cual lo dijo la entidad en un comunicado, porque “las dificultades de acceso y comunicación en el territorio aún limitan la verificación completa de la situación humanitaria”.
El desplazamiento se originó por los combates sostenidos entre los terroristas del frente de guerra Nororiental del ELN y los del frente 33 del Estado Mayor de los Bloques y Frente (EMBF), la disidencia de las Farc que comanda Alexánder Díaz Mendoza (“Calarcá”).
Aunque el conflicto se incrementó desde enero de 2025, en los últimos días se agudizó con ataques que afectaron a la población civil; entre ellos un atentado con explosivos lanzados desde un dron, que dejó un muerto y varios heridos.
Este tipo de ataques se repitió entre el sábado y el martes pasados contra la Fuerza Pública y civiles en los municipios vecinos, como las veredas Filogringo y la Isla del Cerro, en El Tarra; y la vereda Los Negritos, en Teorama, dondemurió un soldado y dos quedaron heridos.
“Durante lo corrido de 2026 se han presentado 13 eventos de desplazamiento masivo que han dejado 2.447 personas desplazadas en el Catatumbo, principalmente en los municipios de Tibú y El Tarra”, reiteró la Defensoría.
Es importante recordar que en el Catatumbo se presentó un desplazamiento masivo de cerca de 64.000 personas el año pasado, el más grande desde 1997, cuando inició la medición de ese fenómeno en Colombia. La razón fue la misma de ahora: el choque entre el ELN y el frente 33 de las Farc.
Al margen de la crisis humanitaria, lo que está sucediendo también pone en riesgo la instalación de la Zona de Ubicación Temporal (ZUT) que el Gobierno Nacional pactó con el frente 33, para concentrar a sus combatientes en Tibú antes del desarme, en el marco de las negociaciones de la política de “paz total”.
Aunque el montaje de esa estrategia estaba programado para este año, los problemas de orden público están retrasando la implementación.

