Pinta Negra, un vino joven producido por la familia portuguesa Alves logra vender más de 1.5 millones de botellas en D1

Pinta Negra, un vino joven producido por la familia portuguesa Alves logra vender más de 1.5 millones de botellas en D1

Su fortaleza estaba en el bacalao, pero desde hace 15 años le apostaron a un viñedo del que están sacando el vino Pinta Negra que desde 2018 llega a Colombia

Con apenas cinco años en el mercado colombiano, este vino portugués logró lo que parecía imposible: desbancar etiquetas europeas con décadas de tradición y convertirse en uno de los más vendidos del país. Detrás de Pinta Negra está Grupo Riberalves, una familia portuguesa que construyó un imperio alrededor del bacalao y que hoy domina también el negocio del vino, con presencia en más de 35 países y millones de botellas vendidas.

Aunque AdegaMãe, la bodega responsable de Pinta Negra, es relativamente joven, su crecimiento ha sido meteórico. El proyecto nació en Torres Vedras, muy cerca de Lisboa, una región reconocida por su tradición vitivinícola y por los vinos influenciados por el Atlántico, con notas de frutos rojos, especias y chocolate. Allí, entre viñedos y arquitectura moderna, levantaron un complejo que hoy también funciona como destino turístico de lujo.

Quizás esa mezcla entre tradición portuguesa y estrategia comercial fue la fórmula que terminó conquistando a Colombia, donde Pinta Negra se convirtió en un fenómeno gracias a su presencia en las tiendas D1.

De vender bacalao puerta a puerta a construir un imperio familiar

La historia de Grupo Riberalves comenzó mucho antes del vino. En la década de los 60, João Alves y su padre recorrían las calles de Lisboa vendiendo bacalao puerta a puerta. Lo hacían desde una pequeña tienda ubicada en Torres Vedras, donde poco a poco se fueron ganando el reconocimiento de los clientes.

El negocio creció tanto que en 1985 nació oficialmente Riberalves, empresa que terminó convirtiéndose en uno de los grandes referentes portugueses en procesamiento y distribución de bacalao. Con el paso de los años dejaron atrás el modelo tradicional de “pague y lleve” y se enfocaron completamente en el procesamiento industrial del producto.

Fue en los años 90 cuando dieron uno de sus saltos más importantes con la construcción de la unidad industrial de Carvalhal, en Torres Vedras. Allí consolidaron un modelo que les permitió expandirse internacionalmente, llegando a mercados como Brasil, Angola y las comunidades portuguesas en el exterior, conocidas como el “Mercado de Saudade”.

Familia Alves

A la compañía se sumaron los hijos de João Alves y Manuela Alves, Ricardo y Bernardo Alves, quienes impulsaron nuevas áreas de negocio. Incluso crearon Riberalves Imobiliária, enfocada en inversiones inmobiliarias y construcción.

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Consolidado el negocio del bacalao, la familia decidió apostar por otra de sus grandes pasiones: el vino.

AdegaMãe: el proyecto que llevó el vino portugués a Colombia de la mano de D1

Después de una década de expansión y fortalecimiento empresarial, en 2010 nació oficialmente AdegaMãe, el proyecto vinícola de la familia Alves. La primera cosecha marcó el inicio de una nueva etapa que no solo incluía producción de vinos, sino también apuestas por el enoturismo, con restaurantes, visitas guiadas y experiencias alrededor de los viñedos.

La conexión con Colombia llegó gracias al auge de las cadenas de descuento. La familia identificó cómo los vinos portugueses empezaban a ganar terreno en el país y vieron una oportunidad enorme en el crecimiento de Tiendas D1.

Aunque ya tenían presencia en restaurantes colombianos con referencias como Dory Tinto, Dory Blanco y AdegaMãe Touriga Nacional, fue en 2020 cuando lanzaron oficialmente Pinta Negra en alianza con D1, propiedad del Grupo Valorem de la familia Santo Domingo.

El resultado fue una auténtica explosión comercial.

Para 2023, la marca ya superaba las 500.000 botellas vendidas en Colombia. Después llegaron nuevas presentaciones como el formato Bag In Box (BIB), ampliando aún más su alcance. En 2025, solo durante el primer semestre comercializaron cerca de 560.000 litros y cerraron el año superando 1,5 millones de botellas vendidas en el país.

Estas cifras posicionaron a Pinta Negra como el vino portugués más exportado a Colombia, alcanzando participaciones de entre el 80% y el 90% dentro de ese segmento.

Parte de este crecimiento también se explica por la expansión agresiva de D1, cadena que ya supera las 2.000 tiendas en el país y que convirtió este vino en una opción accesible para miles de colombianos.

Además, la marca fortaleció su presencia fuera del retail tradicional gracias al trabajo conjunto con Inverleoka, importador y distribuidor que ha llevado el producto a restaurantes, hoteles, bares y otras cadenas de supermercados.

Un vino joven que ya ganó premios internacionales

Pese a su corta trayectoria, Pinta Negra y AdegaMãe ya recibieron reconocimientos importantes dentro de la industria vitivinícola. Entre ellos aparece la Gran Medalla de Oro del Concurso Mundial de Bruselas, uno de los certámenes más prestigiosos del sector.

Lo más llamativo es que detrás del éxito sigue existiendo la esencia de un negocio familiar que nació vendiendo bacalao en las calles de Lisboa y que hoy logró convertir un vino portugués en uno de los productos más populares en Colombia.

Mientras muchas bodegas europeas tardaron décadas en conquistar mercados internacionales, AdegaMãe encontró en Colombia un territorio perfecto para crecer. Y lo hizo apostándole no al lujo extremo, sino a algo mucho más poderoso: un vino accesible, fácil de tomar y con una historia familiar detrás que terminó conectando con miles de personas.

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