Una de las cosas que nunca cambian es la aparición constante de dietas y regímenes que nos hagan adelgazar o tener una vida más saludable. Una de las que se han puesto de moda recientemente es la dieta bíblica, llamada así porque está inspirada en los alimentos citados en la Biblia.
Esta dieta se ha convertido en una moda en las redes sociales, sobre todo gracias a influencers cristianos que narran las bondades de las comidas caseras y los alimentos naturales e integrales mencionados en las Sagradas Escrituras.
Entre los alimentos básicos de la dieta bíblica está la leche cruda, pescado como las sardinas, pan de masa madre y verduras. Esta dieta también limita las comidas altamente procesadas y la comida basura.
A pesar de no mencionar un conteo estricto de calorías ni eliminar ciertos grupos de alimentos como hacen muchas otras dietas, los seguidores de la alimentación bíblica afirman adoptarla tiene un impacto drástico en sus vidas, incluyendo la mejora de su piel, de su cabello y el tratamiento de la depresión.
Si bien la alimentación bíblica ha experimentado un auge de popularidad en los últimos años junto con el movimiento «Make America Healthy Again» (MAHA, por sus siglas en inglés), los principios fundamentales de la alimentación bíblica existen desde hace décadas.
En 2004, el autor y experto en salud natural Jordan Rubin publicó La dieta del Creador, que promovía un plan de salud de inspiración bíblica. Esa dieta se dividía en tres etapas de dos semanas. En la primera se eliminaban todos los productos lácteos comerciales, el agua del grifo clorada, la mayoría de las grasas y aceites y todos los carbohidratos.
Durante las semanas siguientes se podían añadir productos como la carne roja, los carbohidratos y las grasas saturadas.

