Entre decisiones administrativas y polémicas en Supersalud, el hospital intervenido sigue sin responder a una demanda que supera cualquier capacidad
Bastó un video para sacudir la conversación nacional y dejar al descubierto la crisis que arrastra el Hospital San Francisco de Asís, el único de segundo nivel en el Chocó. Y no fue solo una imagen incómoda: el video hace un recorrido por pasillos en los que pueden verse techos que gotean, salas inundadas y pacientes hacinados en un servicio de urgencias que ya no da abasto. La situación fue tan crítica que obligó a la gobernadora Nubia Córdoba a declarar la alerta roja y llamar la atención a Supersalud.
#AestaHora Este es el estado del Hospital San Francisco de Asís, único hospital de 2do nivel en todo el departamento del Chocó. En los últimos días el hospital ha tenido que declarar la alerta roja hospitalaria por una sobre ocupación del 340% con el servicio de urgencias… pic.twitter.com/toZKnVKmoT— Nubia Carolina Córdoba-Curi (@NubiaCarolinaCC) May 4, 2026
Lo más inquietante es que este hospital no está abandonado a su suerte: está intervenido por la Superintendencia Nacional de Salud, que, a finales de 2025, designó como agente especial interventora a Osiris del Carmen Casas Mena. Hoy, el nombre de esta funcionaria está en el centro del debate.
Osiris del Carmen realizando un recorrido en el Hospital San Francisco tras haber sido nombrada como Agente Interventora del hospital
La funcionaria, nacida en Quibdó, es bacterióloga del Colegio Mayor de Antioquia y cuenta con una formación en Administración de Servicios de Salud de la Universidad de Antioquia. Su trayectoria arrancó en laboratorios y clínicas como DASALUD y Clínica Vida, pero su salto a la dirección hospitalaria llegó en 2020, cuando asumió la gerencia del Hospital Ismael Roldán Valencia, también en Quibdó.
Ese nombramiento se dio durante la administración del entonces alcalde Martín Emilio Sánchez Valencia, quien, en abril de 2025, fue inhabilitado por siete años tras detectarse irregularidades en la adjudicación de un contrato por más de $1.600 millones para realizar adecuaciones en un centro de salud. Aunque no hay relación directa probada con Osiris, el contexto vuelve a poner bajo lupa los procesos de asignación de recursos y designación de contratos y personal en la región.
Osiris permaneció en ese cargo hasta 2024 y su experiencia fue suficiente para que la Superintendencia la eligiera como interventora del hospital más importante del Chocó. La decisión fue firmada en noviembre de 2025 por el entonces superintendente Bernardo Camacho Rodríguez, en un momento en el que la entidad también atravesaba cambios internos.
El llegada de Osiris al Hospital del Chocó en el que estarían involucrados duros de Supersalud con polémicas
Detrás del nombramiento de Casas Mena aparece otra figura clave: Beatriz Eugenia Gómez Consuegra, superintendente delegada para prestadores de salud y una de las funcionarias con mayor poder dentro de la Supersalud en la actualidad. Además, su cercanía con el ministro de Salud Guillermo Alfonso Jaramillo —de quien es esposa— ha despertado desde hace un par de años cuestionamientos sobre posibles conflictos de interés.
Aunque la resolución oficial fue firmada por Camacho, Gómez lidera la dependencia que supervisa directamente este tipo de intervenciones, lo que la convierte en una figura determinante en la operación de hospitales intervenidos en el país.
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El propio Camacho tampoco salió bien librado. Su paso por la Superintendencia fue breve: no alcanzó a completar seis meses en el cargo antes de presentar su renuncia irrevocable. Su gestión estuvo rodeada de cuestionamientos, especialmente por su paso previo como interventor de la Nueva EPS, donde informes de la Contraloría evidenciaron irregularidades millonarias, pagos sin soporte y fallas en los controles financieros.
Por su parte, Gómez también ha sido señalada en denuncias recientes por presunta injerencia en decisiones contractuales en hospitales intervenidos en regiones como Amazonas y La Guajira. Ante todas estas sombras de dudas y cuestionamientos, la situación general alimenta la desconfianza sobre la forma en que se están manejando estas instituciones en el país.
¿La llegada de Daniel Quintero le dará un verdadero giro al Hospital del Chocó?
Tras la denuncia pública hecha por la gobernadora del Chocó Nubia Córdoba, el recién posesionado Daniel Quintero salió a dar explicaciones. Según indicó, la inundación registrada en el hospital habría sido causada por la obstrucción de una viga canal entre la cubierta y el cielo falso, tapada por hojas. Aseguró, además, que el problema ya había sido solucionado, según el reporte entregado por la interventora.
Sin embargo, el problema va mucho más allá de una filtración. La realidad es que el hospital lleva más de cinco meses intervenido y el servicio de urgencias sigue desbordado, con una ocupación que alcanza el 340 %. Esta es una cifra que habla por sí sola y que refleja un centro de salud que parece estar al límite del colapso, donde el personal médico trabaja bajo presión constante.
Quintero, por su parte, también enfrenta su propio viacrucis judicial. El exalcalde de Medellín está vinculado a un proceso penal por los presuntos delitos de peculado por apropiación y prevaricato, relacionados con el caso Aguas Vivas, actualmente en etapa de juicio. A esto se suma una sanción disciplinaria de la Procuraduría que, aunque fue ratificada, aún está en revisión en el Consejo de Estado.
En medio de este entramado político y administrativo, la situación del hospital parece quedar en un segundo plano, mientras las decisiones se toman lejos de las salas de urgencias donde la crisis es tangible.
La propia Osiris del Carmen Casas Mena ha reconocido públicamente las dificultades. Hace apenas semanas, en una reunión interna con el equipo de facturación, admitió que ella sola no podía sacar adelante la institución, y que necesitaba el compromiso de todo el personal para sostener la operación. Esa es una frase que, más que una confesión, retrata la magnitud del problema. Mientras tanto, en el Chocó, los pacientes siguen esperando que les resuelvan con algo más que promesas.
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