El boricua Rauw Alejandro dejó a un lado el futbol, fue mesero, tendero y subiendo videos a Youtube logró convertirse en estrella con el que muchos quieren cantar
Antes de pensar en escenarios y giras mundiales, el plan del reguetonero Rauw Alejandro era otro: vivir del fútbol. Raúl Alejandro Ocasio Ruiz creció con esa idea clara, entrenó durante años y alcanzó a jugar en un equipo de tercera división de Estados Unidos, el Naples. Jugó hasta que a los 21 entendió que ese camino no le ofrecía estabilidad.
Con el fútbol ganaba poco: los casi mil dólares que le pagaban no le alcanzaban para sostenerse. Así que volvió a Puerto Rico con una idea clara, pero difícil, un giro que terminó siendo el punto de partida de una carrera que hoy lo tiene como una de las figuras más influyentes de la música urbana.
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Hoy, el nombre de Rauw Alejandro figura en la lista de los más escuchados por cuenta de la canción “Dando vueltas”, un homenaje futbolístico de cara al mundial que arranca en junio.
Vida entre sueños de futbolista
Rauw Alejandro nació en 1993 en Palma Sola, un barrio humilde de Canóvanas, al norte de Puerto Rico. Su infancia estuvo atravesada por la música, no como una industria sino como una presencia cotidiana: sus padres eran músicos, no lograron el éxito y la familia se fragmentó temprano, cuando Raúl tenía diez años. Su padre se fue a Estados Unidos y él creció junto a su madre, su hermana y su abuela, en un entorno donde el esfuerzo era una constante. Su madre llegó a tener tres trabajos para sostener el hogar, mientras él seguía soñando con el fútbol como salida.
Ese sueño se diluyó con el tiempo, pero dejó una disciplina que luego trasladó a la música. Cuando abandonó la idea de convertirse en profesional y regresó a la isla, pasó por trabajos informales: fue mesero, empleado de almacén, lo que apareciera. En paralelo, grabó canciones y que subió a YouTube y a SoundCloud. El suyo no fue un salto inmediato, sino un crecimiento sostenido. Las reproducciones aumentaron, los seguidores también, y su nombre comenzó a circular en una escena cada vez más competitiva.
Aprendizaje musical y grandes ligas
Su formación musical no pasó por las academias sino por las calles de Carolina, donde absorbió sonidos, estilos y dinámicas del género urbano. Esa mezcla se reflejó en su primer álbum, Afrodisíaco, publicado en 2020, un trabajo que lo posicionó y que incluyó colaboraciones clave, entre ellas la del colombiano J Balvin, que amplió su alcance en América Latina. Desde entonces, su carrera tomó velocidad.
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Con Vice Versa consolidó un estilo que lo distingue dentro del reguetón: una apuesta por la experimentación sin abandonar lo comercial. Luego, Saturno lo llevó de gira por distintos continentes y confirmó que su música funcionaba más allá del mercado latino. En ese recorrido fue sumando colaboraciones con nombres centrales de la industria: Shakira en Te Felicito, Bad Bunny en Qué Pasaría, Romeo Santos en Khé?, Anitta en Brasilera y Laura Pausini, entre otros. También destacan temas como Toda (Remix) con Alex Rose y Punto 40 con Baby Rasta.
Su perfil como artista creció en paralelo a su exposición mediática. La relación con Rosalía, con quien lanzó el EP RR, lo puso en el centro de la conversación global. Más allá del vínculo personal, las canciones que compartieron ampliaron su audiencia y lo instalaron en circuitos donde el reguetón no siempre había tenido protagonismo.
Reencuentro con el fútbol en clave de Mundial
En ese contexto, su participación en uno de los primeros lanzamientos musicales asociados al próximo Mundial de fútbol marca un nuevo punto en su carrera. Dando vueltas, el sencillo que presentó recientemente, superó los 16 millones de visualizaciones en su primera semana. La canción, impulsada por una colaboración con la marca Buchanan’s, que también sacó botella especial para el certamen futbolístico, conecta dos mundos que en su caso siempre estuvieron relacionados: la música y el fútbol. El video, lanzado el jueves 23 de abril, refuerza esa idea y lo posiciona como una de las voces elegidas para acompañar el evento deportivo más importante del planeta.
Lejos de ser un movimiento aislado, este lanzamiento confirma su lugar en la industria. Rauw Alejandro no solo es parte de una generación que llevó al idioma español a dominar las listas globales, sino que también representa una evolución dentro del género: un reguetonero con sensibilidad pop, que construyó su carrera paso a paso y que hoy puede moverse entre colaboraciones masivas y proyectos propios sin perder identidad.
De aquel joven que dejó el fútbol porque no podía vivir de él queda la disciplina. De la vida en Palma Sola, la memoria de un origen que sigue presente. Y de los años subiendo canciones sin garantía de éxito, una certeza: su lugar en la música no fue un accidente, sino el resultado de una trayectoria luchada que hoy lo tiene en uno de sus momentos más altos.
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