En la Maratón de Londres del pasado domingo se vivieron historias de todos los tipos, pero una de las más especiales tuvieron como protagonista al joven Jordan Adams, un atleta que corrió con una nevera a cuestas los 42,2 kilómetros para concienciar sobre la demencia.
El británico acaparó todas las miradas con el electrodoméstico a sus espaldas, una idea para llamar la atención y representar así la demencia, una carga invisible que tanto él como muchas personas sufren cada día.
Jordan no estuvo solo en la maratón. Participó junto a su hermano, Cian, ambos con el objetivo de correr 32 maratones en 32 días para concienciar y recaudar fondos para la investigación de la demencia frontotemporal, una enfermedad neurodegenerativa que afecta al cerebro.
Jordan y Cian tienen este reto por su historia personal, pues cuando tenían 15 y 13 años, respectivamente, a su madre le diagnosticaron esta enfermedad, que hizo estragos en su forma de ser y en su familia.
Geraldine, la madre de los jóvenes, murió cinco años después y los hermanos descubrieron que portaban un gen raro vinculado a la demencia frontotemporal, por lo que podrían tener el mismo diagnóstico en el futuro.
«Lo más cruel es saber lo que me espera. Vi de cerca cada fase del proceso. Cómo mi madre perdía progresivamente todo aquello que la definía y el efecto que eso tuvo no sólo en ella, sino en quienes la rodeábamos«, afirmó sobre ello Jordan en una ocasión.
Tras la maratón de Londres, el atleta explicó: «Esta maratón con una nevera a la espalda no es solo un desafío. Es un símbolo. Porque a veces se siente como si cargases con algo que nadie más ve. Lo hago para que la demencia sea visible. Y, sobre todo, para demostrar que, sea cual sea tu carga, no tienes que llevarla solo».

