
Martha Nussbaum está considerada una de las filósofas más influyentes del pensamiento contemporáneo y en 2012 ganó el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, algo que ayudó a que en España se conociera un poco más su obra.Ella pone en valor las emociones y afirma que no pueden separarse de la razón, porque ambas forman parte de la esencia del ser humano. Las emociones son modeladas por la experiencia personal de cada individuo, pero también por las normas sociales, y el conocimiento de las mismas puede enriquecer nuestra vida emocional.Martha Nussbaum: «Las emociones no son impulsos ciegos»A través de su obra, Martha Nussbaum aboga por no cerrarnos ante las emociones, sino tenerlas en cuenta, aceptar que no son controlables y que eliminar la vulnerabilidad, el riesgo que suponen las relaciones, hace que la vida que vivimos sea insulsa.»Ser un buen ser humano es tener una cierta apertura al mundo, una capacidad de confiar en cosas inciertas que están más allá de tu control, lo cual puede llevarte a quedar destrozado en circunstancias extremas de las que no eres responsable», defiende la filósofa en su obra. «Esto dice algo muy importante sobre la condición de la vida ética: que se basa en una confianza en lo incierto y en una disposición a exponerse».Lo que está fuera de nuestro control, a pesar de lo que defienden los estoicos, también nos afecta y crear vínculos trae asociado el riesgo de sufrir por ellos, porque puedes hacerlo todo bien y que aun así salga mal. Eso, defiende, es parte de vivir una buena vida. «El amor es reconocer nuestra propia necesidad y vulnerabilidad», explicaba en la revista Times. «Deberíamos mostrarnos vulnerables. Necesitamos a los demás». Martha Nussbaum defiende que «Las emociones no son impulsos ciegos, sino juicios inteligentes sobre el valor de las cosas», las emociones son clave para poder evaluar al mundo y a los demás.Esto queda reflejado en emociones positivas, pero también en otras negativas, como el odio, que se construye a partir de ideas distorsionadas y puede llegar a convertirse en una herramienta política, presentando a algunos colectivos como responsables de los males sociales. Se odia porque se cree que el otro representa un peligro o una pérdida de estatus y eso se usa para justificar la exclusión o la violencia. Para Nussbaum, la política debería invitarnos a cultivar emociones orientadas a generar un mayor sentido de humanidad, orientado a buscar el bien común, poniendo el amor y la confianza por encima de la codicia y el lucro.El ser humano está compuesto de razón y emoción y ambas han de tenerse en cuenta, porque no se puede tener una sin la otra, son la esencia de lo que somos. Las emociones nos ayudarían a ser capaces de validar buenos proyectos y oponernos a los malos. Dependiendo de aquellas que utilicemos, seremos capaces de vivir una buena vida.

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