¿Puede resultar peor Cépeda que Petro?

¿Puede resultar peor Cépeda que Petro?

Quienes creen que un gobierno peor que el de Petro no nos puede caer que lean las leyes de Murphy, sobre todo la que por muy mal que estén las cosas pueden empeorar

Esa es la pregunta que muchos colombianos, no petristas por supuesto, se están haciendo ante la ventaja que Iván Cepeda les ha tomado a sus contrincantes en las encuestas.

Me refiero a las encuestas para la primera vuelta, porque las más recientes investigaciones muestran que en la segunda vuelta Cepeda perdería tanto con Paloma Valencia como con Abelardo De La Espriella.

Pero, de todas formas, existe la posibilidad real de que el senador del Pacto Histórico sea el próximo mandatario de los colombianos.

A diferencia de Petro, Cepeda no tiene antecedentes gobernando. Con Petro existían altas posibilidades de que la cosa saliera mal porque teníamos como precedente su labor como alcalde de Bogotá, que fue sencillamente desastrosa.

No construyó un colegio ni un hospital, ni hizo un parque, no contrató el metro, ni elevado ni subterráneo.

Además, puso a Bogotá al borde de una emergencia sanitaria por su sempiterno odio a la empresa privada. En lo que constituyó una verdadera alcaldada, resolvió acabar las concesiones para la recolección de basuras y entregarle esa responsabilidad a la empresa de Acueducto.

Esa institución, por supuesto, no estaba preparada parta cumplir esas funciones. Con lo cual el flamante alcalde tuvo que salir a prolongar los contratos que acababa de cancelar. Más o menos el mismo estropicio que cometió luego como presidente con el tema de los pasaportes.

De verdad es muy difícil entender que después del nefasto paso que tuvo por la Alcaldía de Bogotá, a los siete años los colombianos hayan elegido presidente a Gustavo Petro.

Cepeda es un tiro al aire porque no tiene ninguna experiencia como gobernante. Pero sí lo conocemos como legislador. Y hay que decir que ha pasado por el Congreso sin pena ni gloria.

Ni un debate memorable, ni un proyecto importante ha dejado el transcurrir de Cepeda por el órgano legislativo. Lo más memorable que ha hecho, para sus seguidores, es haber tenido con un pie en la cárcel al expresidente Álvaro Uribe.

Lo que tampoco logró porque, si bien en primera instancia el exmandatario fue condenado, al final el Tribunal Superior de Bogotá lo absolvió de los delitos que se le imputaban: soborno a testigos y fraude procesal.

Pero si bien no consiguió su objetivo de poner tras las rejas a Uribe, el solo hecho de que lo haya puesto contra las cuerdas fue suficiente para que se convirtiera en el ídolo de los malquerientes del exmandatario.

Esa fue su gran carta de presentación para que lo ungieran como candidato del Pacto Histórico. Pero vamos a la pregunta con la que titulo este artículo,

 ¿Es peor Cepeda que Petro? Yo creo que la respuesta es sencilla, es mejor en la forma, pero peor en el fondo

Me explico, Cepeda es menos payaso y menos incendiario que Petro, dice menos pendejadas y es más sereno. Es seguro que esas alocuciones interminables y esas afirmaciones traídas de los cabellos a las que Petro nos acostumbró, no nos tocaría soportarlas con Cepeda.

El hoy senador no saldría con que tenemos que llevar el virus de la vida a las estrellas, ni se autoproclamaría como el último Aureliano, ni se dejaría ver caminando por las calles de Panamá de la mano de una mujer trans, ni se subiría ebrio ni trabado a una tarima. (hasta donde sé Cepeda no tiene problemas de dipsomanía ni drogadicción)

El problema de Cepeda no es el estilo, sino el fondo. Estudió filosofía en la universidad San Clemente de Sofía, Bulgaria, cuando ese país pertenecía a la órbita soviética.

¿Y cual filosofía se estudiaba en las universidades de la llamada cortina de Hierro? Por supuesto la de Carlos Marx y Federico Engels, que es la base del comunismo ortodoxo. O sea, que Cepeda quedó bien adoctrinado.

Y si ello fuera poco, su padre Manuel Cepeda fue un radical miembro del partido comunista, con gran cercanía con Jacobo Arenas y otros dirigentes de las Farc.

Mejor dicho, Cepeda es mamerto de sangre y de formación: es un ferviente seguidor del viejo comunismo, partidario de la combinación de las formas de lucha y enemigo radical de la economía de mercado y de la democracia. A su lado Petro es franquista.

Con lo cual, si Cepeda llega a la Presidencia veremos una persecución mucho más agresiva contra la empresa privada y la implantación de un modelo de gobierno al estilo cubano, en el que el Estado controle la economía y el Estado.

Con toda seguridad, Cepeda impulsará la asamblea Constituyente que ya puso en marcha Petro para establecer la reelección presidencial y para liquidar la división de poderes y la autonomía del Banco de la República.

A eso es a lo que nos exponemos si Iván Cepeda llega a la presidencia. A quienes creen que un gobierno peor que el de Petro no nos puede caer les recomiendo que estudien las leyes de Murphy. En especial aquella que dice que por muy mal que estén las cosas, pueden empeorar.

Del mismo autor: La herencia envenenada que deja Gustavo Petro

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