Hay naufragios que no se explican solo con el viento y las olas. El del Valbanera es uno de ellos, y Cuarto Milenio volvió a abrirle expediente con una novedad que cambia el relato: imágenes inéditas del pecio obtenidas durante una expedición reciente. Iker Jiménez invitó al investigador Fernando J. García Echegoyen para desgranar uno a uno los misterios que rodean al transatlántico.
Las imágenes, grabadas con un dron submarino, mostraron la proa y la popa semihundidas y revelaron algo inesperado: las calderas y las máquinas seguían intactas. «El hecho de que sigan ahí significa que el barco no está tan expoliado como decían, porque es una de las primeras cosas que los chatarreros roban porque pesan mucho y dan mucho dinero», explicó Echegoyen.
El investigador repasó también los presagios que acompañaron al Valbanera desde su última travesía. Se le puso mal el nombre al barco, algo que fue considerado síntoma de mal agüero, y un ciclón tropical devastó la zona por la que navegaba el día 10 de septiembre de 1919. Hasta ahí, la explicación oficial. Pero fue entonces cuando llegó el dato que más descolocó al propio Echegoyen.
Si el barco se hundió el día 10, «¿cómo es posible que se recibiera una llamada desde el transatlántico el día 12?». Nadie ha dado respuesta a esa pregunta en más de un siglo. A eso se suma la leyenda del buque fantasma: «Muchos pescadores decían haber visto un barco negro, como el Valbanera, inmenso, que hacía sonar el tifón, la sirena, y luego desaparecía».
El enigma no acabó ahí. Echegoyen desveló también que sí se encontraron cuerpos tras el naufragio, y explicó por qué hubo un misterioso silencio oficial sobre ese hallazgo durante décadas. Una historia que, más de cien años después, el fondo del mar sigue sin querer contar del todo.

