10 creencias sobre alimentación que la ciencia ya ha desmontado

10 creencias sobre alimentación que la ciencia ya ha desmontado


La ciencia avanza, y con ella también lo hacen creencias sobre salud y alimentación.  Muchos hábitos que durante años se consideraron correctos han sido revisados o desmentidos por nuevas evidencias, así que es fundamental cuestionar ciertos mitos y basar las decisiones en información científica actualizada.Las bioquímicas Elena Pérez y María Hernández-Alcalá, expertas en nutrición clínica, nutrición aplicada y salud pública, y fundadoras de Futurlife21, revisan diez falsas creencias que durante años se consideraron saludables y que la investigación actual ha demostrado que no lo son o, al menos, no de la manera en que pensábamos.1. «Lo light es mejor»Un producto puede etiquetarse como ‘light’ si reduce al menos un 30% de calorías o de algún nutriente principal como grasas, azúcares o sal respecto a su versión original. Sin embargo, eso no significa que sea saludable. En muchos casos, la reducción se compensa con edulcorantes, texturizantes u otros aditivos. En general, es preferible priorizar alimentos y productos lo más naturales posible, independientemente de la etiqueta.2. «Contar calorías es la mejor forma de adelgazar»El balance energético importa, pero centrarse únicamente en las calorías puede generar una relación poco saludable con la comida. La evidencia actual apunta a que mejorar la calidad de la dieta -más verduras, alimentos frescos, menos ultraprocesados- junto con ejercicio y descanso adecuado, resulta más eficaz para mejorar la composición corporal y la salud metabólica.3. «Comer mucha proteína es siempre muy sano»El objetivo es cubrir necesidades sin desplazar a otros alimentos clave como verduras, legumbres, grasas saludables y carbohidratos de calidad. «Muchas veces se toma más proteína de la necesaria pensando que no engorda y que te puede hacer ganar músculo simplemente por tomarla, cuando esto no es real. Para hacer crecer el músculo es necesario el ejercicio físico y definir unos hábitos alimentarios saludables y mantenidos en el tiempo», asegura María Hernández-Alcalá.4. «La grasa es el enemigo»Las grasas son fundamentales para la producción hormonal y el sistema nervioso. La clave está en priorizar grasas saludables como el aceite de oliva virgen extra (AOVE), frutos secos, aguacate o pescado azul, y reducir las grasas de baja calidad como los aceites vegetales refinados, grasas saturadas y grasas trans. Más que como calorías conviene ver los alimentos como vehículos de nutrientes.»Por ejemplo, el AOVE puede aportar calorías, pero es tremendamente saludable y tiene funciones esenciales dentro de nuestra dieta ya que dificulta la entrada de la glucosa en sangre y favorece la absorción de ciertos antioxidantes liposolubles», explican. 5. «Los lácteos inflaman»No existe una evidencia sólida de que los lácteos inflamen por sí mismos a una población general. Lo que ocurre es que algunas personas digieren peor la lactosa (por baja lactasa), y en esos casos fermentados como el yogurt o kéfir suelen tolerarse mejor por su bajo contenido en lactosa. Además, son una excelente opción porque aportan microorganismos beneficiosos que contribuyen a mantener una microbiota saludable ayudando a reducir la inflamación y mejorar el sistema inmunológico.6. «Los edulcorantes son mejores que el azúcar»Aunque aporten menos calorías, los edulcorantes no deberían ser de consumo habitual ya que pueden afectar al paladar modificando el umbral de percepción del dulzor. Algunos estudios relacionan cambios importantes en la microbiota y resultados cardiometabólicos menos favorables (hipertensión, diabetes tipo 2) con el consumo de edulcorantes. «La recomendación práctica es que lo más dulce del día sea la fruta y limitar tanto azúcar como edulcorantes. Aunque te lo pinten con otro nombre diferente al azúcar, no es oro todo lo que reluce», comentan las expertas.7. «Los huevos suben el colesterol»En personas sanas, el consumo de huevo no se asocia con aumentos clínicamente relevantes del colesterol LDL ni con un mayor riesgo cardiovascular dentro de un patrón de alimentación equilibrado. Consumir hasta siete huevos a la semana puede encajar perfectamente en una dieta saludable, siempre adaptándolo al contexto individual. Es más, un mínimo de cuatro huevos a la semana sería una buena recomendación para la población general dado el gran aporte de nutrientes que tiene este alimento.8. «Si no tomas verduras, suplementarte es suficiente»Los suplementos no sustituyen a las verduras, las cuales aportan fibra y compuestos bioactivos esenciales para la microbiota y para la regulación del sistema inmunitario. Es más interesante aportar los nutrientes a través de la alimentación ya que la propia sinergia de estos favorece la salud digestiva y su absorción.9. «El café es mejor evitarlo»La evidencia disponible sugiere que el café de tueste natural, en cantidades moderadas (tres cafés americanos), puede aportar compuestos antioxidantes y asociarse a beneficios en la salud a largo plazo. Eso sí, puede no ser adecuado en situaciones concretas como por ejemplo una ansiedad marcada, insomnio o ciertas patologías, por lo es que conveniente individualizar.10. «La cerveza nos ayuda a hidratarnos»Tomar cerveza para hidratarse no es adecuado. El alcohol aumenta la diuresis, favoreciendo la deshidratación. Por ello, el agua sigue siendo la mejor opción para hidratarse.»Durante años hemos normalizado ideas que hoy sabemos que necesitan matices. Cuidar de nuestra salud pasa por entender que esta no depende de un producto milagro ni de demonizar otro, sino de ser capaces de informarnos, tomar conciencia e ir implementando hábitos que nos hagan sentir mejor», concluyen las expertas.

Fuente