Helena Rodríguez de García, la legendaria pionera que en 1963 desafió las convenciones para fundar Elena del Mar, vive hoy, a sus 91 años, su batalla más dolorosa. La mujer que construyó un referente de la estética en Colombia y sobrevivió a tragedias personales devastadoras, hoy se encuentra atrapada en un laberinto de presunto maltrato físico por parte de su única hija viva, María Teresa García Rodríguez.
Una vida marcada por la resiliencia
La historia de Doña Helena es la de una sobreviviente. Hace menos de una década, a los 82 años, fue víctima de un atentado en el que recibió cuatro disparos en su finca de Puerto Viejo, Tolú. Años después, el 28 de diciembre de 2022, vivió el horror en primera persona al presenciar el asesinato de su hija, María Mercedes García Rodríguez, quien murió en sus brazos tras un ataque armado.
Sin embargo, tras sobrevivir a la violencia externa, la vulnerabilidad de Helena ha crecido dentro de las paredes de su casa. Según expedientes de inteligencia, la matriarca presenta hoy un estado de «consciencia reducida» y lesiones físicas documentadas que no coinciden con su actividad cotidiana.
Bajo el control de la ambición
La actual administración de su entorno y de sus activos está en manos de su hija, María Teresa García Rodríguez. Debido a la gravedad de los hallazgos, la accionada enfrenta procesos formales ante la Comisaría Segunda de Familia de Usaquén y la Fiscalía 380 Unidad de Violencia Intrafamiliar.
Como resultado de estas acciones, se han emitido medidas de protección inmediatas en un auto de la Comisaría, ordenando a la implicada:
-Abstenerse de causar agresiones de carácter físico, psicológico y/o verbal en contra la sra. Helena Rodríguez de García.
-Abstenerse de causar escándalos y afectación alguna en el sitio de residencia, trabajo o cualquier lugar público o privado donde se encuentre la víctima.
-Ordenar a las autoridades de Policía que presten protección y apoyo especial a la víctima, para evitar nuevo hechos de agresión por parte de María Teresa García Rodríguez.
La investigación sugiere que tras este maltrato subyace un móvil estrictamente patrimonial. Mientras la empresa insignia Elena del Mar decae bajo la gerencia de María Teresa, han surgido maniobras legales alarmantes: María Teresa ha sido señalada de constreñir a su madre para firmar documentos oficiales, en un aparente intento por asegurar el control total de una vasta fortuna que incluye ganaderías, fincas y múltiples propiedades.
Un llamado urgente a la justicia
Expertos en gerontología advierten que el estado de somnolencia extrema y los hematomas de Doña Helena son señales claras del «síndrome de indefensión aprendida», donde la víctima cede ante su agresor por puro terror.
A pesar de las órdenes judiciales, existe un temor profundo: que el silencio institucional por parte de la Comisaría y Fiscalía antes mencionadas, permita que este expediente termine en el olvido. La voz de una mujer que construyó país no debe apagarse sin el derecho a ser defendida frente a quienes, movidos por la avaricia, controlan hoy su presente y su silencio.

