La primera jornada del juicio en el Tribunal Supremo contra el exministro José Luis Ábalos, su exasesor Koldo García y el comisionista Víctor de Aldama por las adjudicaciones de contratos de compra de mascarillas a cambio de supuestas comisiones ilegales ha empezado con un desfile de familiares de los dos principales acusados para intentar desmarcarles de la trama corrupta. Joseba García, hermano de Koldo, se ha afanado en tratar de demostrar un origen de su patrimonio distinto a supuestas dádivas. Sí ha admitido haber ido dos veces a la sede del PSOE en la calle de Ferraz a recoger sobres con dinero en efectivo que, según él, correspondían al pago de gastos del partido que había efectuado su hermano. Por su parte, Víctor Ábalos, hijo mayor del exministro, ha negado ser el «custodio» del dinero que pudo cobrar su padre en dádivas y, de hecho, ha insistido en que ha ido «prestando» a su padre lo que este «iba necesitando».
Los acusados han seguido estas primeras declaraciones desde el banco reservado detrás de sus abogados. Ábalos, muy atento; Koldo García, reclinado hacia delante con la cabeza apoyada entre las manos para que no se le vea la cara; y Aldama, consultando su móvil de vez en cuando y haciéndole algún que otro comentario a su letrado.
A su izquierda, el tribunal, formado por siete magistrados, y enfrente, las acusaciones, formadas por el fiscal anticorrupción Alejandro Luzón y la acusación popular cuya dirección letrada ejerce el PP. Los testigos, y al final de las sesiones los acusados, declaran desde una mesa en el centro de la sala de vistas.
La declaración de Joseba García, muy extensa, ha comenzado negándose a contestar a las acusaciones, puesto que está imputado en la instrucción de este caso que dirige la Audiencia Nacional. Tampoco cuando se le ha preguntado sobre el aumento «tan extraordinario» que experimentaron sus ingresos y los de su mujer, en palabras del fiscal. Según la UCO, Koldo García utilizaba a su hermano Joseba para «ocultar la titularidad» de sus inmuebles. Además, la Guardia Civil indicó que Joseba García transfirió fondos a las cuentas de su sobrina, la hija de Koldo, para ejecutar operaciones inmobiliarias.
Pero el hermano de Koldo sí ha respondido su abogada, que comparte con el exasesor de Transportes. Así, la letrada se ha afanado en intentar demostrar que los ingresos de Joseba no provenían de dádivas ni de los contratos asignados a Aldama por parte del Ministerio de Transportes. De forma bastante extensa, ha hablado de distintas fuentes de ingresos como venta de inmuebles cuando se divorció o su pensión por incapacidad. Y al final, ha admitido haber ido dos veces a la sede del PSOE en la calle de Ferraz a recoger sobres con dinero en efectivo que, según él, correspondían al pago de gastos del partido que había efectuado su hermano Koldo.
También ha explicado, a preguntas de la defensa de Ábalos, un incidente que dice que tuvo lugar en noviembre de 2023 en el que la Guardia Civil paró su vehículo y lo registraron sin que él estuviese presente. Según su versión, en el coche llevaba un sobre cerrado para Ábalos con documentación y que se encontró abierto cuando finalizó la inspección de los agentes. Este hecho es importante para la defensa del exministro, pues alega que fue investigado por la Guardia Civil cuando todavía era diputado y, por tanto, aforado, sin autorización del Supremo. Más tarde, ha asegurado que vio una foto de él entregando el sobre a Ábalos sobre la mesa del fiscal tras ser detenido por la trama de corrupción.
Por otro lado, Joseba García ha relatado su relación con Jésica Rodríguez, expareja del exministro Ábalos. Ambos trabajaron en Ineco, la empresa en la que la trama enchufó a Jésica Rodríguez. Según el hermano de Koldo, en esa compañía no ejerció como jefe de Rodriguez, sino que era una «compañera de trabajo», y que como no la controlaba, no sabía «si trabajaba mucho o poco». Sí ha reconocido que pagó «una o dos» mensualidades de alquiler de un piso en el que vivía Rodríguez: «Me llamó mi hermano y me pide que por favor lo haga y lo hago. En su declaración lo ha presentado como un favor familiar o personal y no como parte de una trama de pagos irregulares. Joseba García ha admitido que tenía buena relación con ella hasta el punto de que tenía las llaves de su casa para ir a cuidar de su gato cuando ella se iba de vacaciones. También ha reconocido que le llegó a dar 400 euros de parte de Aldama.
Al empresario le conoció cuando se lo presentó su hermano Koldo, ha contado. Se reunió ocho veces con él, la primera vez para comprarle un coche -«la peor compra de mi vida, tuve que deshacerme de él como chatarra»- y luego para reclamarle el dinero debido al estado del vehículo.
A su abogada sí ha relatado que viajó a República Dominicana, pero la primera vez dice que fue para conocer a la que hoy es su pareja. Ha asegurado que viajó dos veces y ha admitido que allí la trabajadora de la empresa Pronalab Aranzazu Granell le entregó sobres, que asegura que no abrió, y que luego en España entregó al conductor de Aldama. Granell ha manifestado durante la instrucción del caso que eran entregas de 10.000 dólares y la UCO cree que el destinatario era Koldo. Joseba García ha matizado que todo esto ocurrió cuando Ábalos y su hermano ya estaban fuera del Ministerio de Transportes.
Por su parte, Víctor Ábalos, hijo del exministro de Transportes, ha negado ser el «custodio del dinero de nadie», tal y como sospecha la UCO, en cuyos informes le sitúa como posible administrador de dinero en efectivo que pudo cobrar el exdirigente socialista en dádivas. El hijo del exministro ha insistido en que no tiene «dinero de nadie» y que ha ido «prestando» a su padre «lo que iba necesitando». «Cuando se divorció, su situación cambió y estábamos para ayudarle. Ha sido muy puntual», ha dicho. La acusación le ha preguntado por el piso de lujo ubicado en el Paseo de la Castellana de Madrid que supuestamente el comisionista Víctor de Aldama puso a disposición de Ábalos como contraprestación por las adjudicaciones en pandemia.
El hijo lo ha negado: «Mi padre me dijo que fue una estafa, que había un inquilino viviendo, un okupa. Ni siquiera llegó a tener las llaves».También ha negado su participación en la trama de corrupción y a preguntas de la acusación popular por las comunicaciones intervenidas entre Koldo García y él, donde el primero hablaba de «café», palabra que la UCO ve como un concepto en clave para hablar por otro medio más seguro, ha afirmado que no era ninguna palabra en «clave», sino que el exasesor era aficionado al café y como viajaba a Colombia por motivos profesionales, le pedía que le trajera. «Ni hablo en clave ni he tenido un dispositivo encriptado».

