«Me ha costado dinero y salud»

«Me ha costado dinero y salud»

Después de cinco años de periplo judicial, Pilar, una propietaria de A Coruña, ha podido recuperar su vivienda okupada. Sin embargo, ahora, el alivio se ha convertido en una nueva pesadilla, pues el agujero económico de los okupas es de grandes dimensiones.

Este martes, El programa de Ana Rosa ha explicado el caso de Pilar, que alquiló su piso a una mujer de origen marroquí que pagó durante los dos primeros años y, después, dejó de pagar. Finalmente, Pilar logró desalojar a la inquiokupa tras un complicado proceso judicial.

El programa de Ana Rosa ha podido conectar en directo con Pilar y su abogado, quienes han explicado que esta se enfrenta, ahora, a un gasto de 4.000 euros que ha derivado en el embargo de su pensión: «Está todo lleno de mierda. Cómo lo ha dejado todo… El gas estaba abierto y esto no saltó por los aires porque Dios lo quiso«.

Además, el caso de Pilar ha sentado un gran precedente, pues se trata de la primera propietaria en España en conseguir echar a sus inquiokupas declarados vulnerables. Pese a todo, Pilar ha asegurado que ha podido recuperar todo lo que es suyo, cerrando un capítulo de cinco años con una victoria.

«No ha devuelto ni un euro. Me pedía 10.000 euros por delante para irse y me ha dejado una deuda de 4.000 euros en facturas de agua que yo he tenido que asumir. Hasta el punto en que me han embargado la pensión», ha agregado la mujer, visiblemente afectada que, de la misma manera, ha destacado que, pese a que la Justicia le ha dado la razón, recuperar el dinero es una meta aparte: «Es un gran alivio recuperar la vivienda, pero cómo la encontré… una cuadra. No sé cómo Servicios Sociales permite vivir ahí a una persona con una menor».

Por su parte, Xaime da Pena, abogado de Pilar ha recalcado: «Estamos haciendo averiguaciones patrimoniales para ver si la ejecutada algún día tiene patrimonio para poder hacer frente, pero somos conscientes de que, a lo mejor, no va a ser así. La Junta de Galicia sí que ha puesto ciertas ayudas a disposición de personas desprotegidas, pero esas ayudas se dan a la persona vulnerable, no al propietario«.

«Me ha costado dinero, me ha costado la salud… Esto es muy agotador. No debe pasar ningún propietario por una situación como la mía. Hay un sistema que no mira por el propietario», ha señalado Pilar, que ha tenido que vender el piso para no revivir el trauma: «Es la mejor opción porque me recuerda, todos los días, a una pesadilla. Hay gente que no se pone en esa tesitura, pero es agobiante ver cómo se están riendo en tu cara todos los días».

Fuente