
Hay colaboraciones que nacen con vocación de convertirse en objeto de deseo. Y hay fechas que funcionan como el escenario perfecto para hacerlo. El Día del Padre se ha convertido, en los últimos años, en una excusa gastronómica cada vez más sofisticada, donde los regalos se transforman en experiencias compartidas alrededor de la mesa. En este contexto, la unión entre ADIANO y Álex Cordobés llega con una propuesta tan medida como irresistible.
Ambas casas presentan su primera colaboración: una edición limitada de tarta de queso que estará disponible únicamente del 19 al 22 de marzo en Madrid. Una ventana breve que refuerza su carácter exclusivo y que convierte cada unidad en una pieza casi de colección dentro del panorama dulce actual.
La propuesta no es casual. Responde a una idea clara, la de rendir homenaje a la figura paterna a través de un producto que conecta tradición, memoria y placer contemporáneo.
Tradición quesera y pastelería contemporánea
El punto de partida de esta colaboración está en la unión de dos nombres clave dentro de sus respectivos universos. Por un lado, ADIANO, considerado uno de los grandes referentes del queso manchego artesano, con un reconocimiento internacional respaldado por numerosos premios. Su producción, basada en leche cruda y procesos tradicionales, pone el foco en el respeto por el producto y el bienestar animal.
Por otro, Álex Cordobés, cuya firma ha conseguido posicionar la tarta de queso como una categoría de culto dentro de la pastelería contemporánea. Su estilo, reconocible por texturas extremadamente cremosas y acabados precisos, ha redefinido lo que el público espera de este clásico. El resultado de esta alianza es una tarta que no busca reinterpretar el queso manchego, sino convertirlo en protagonista absoluto dentro de un formato que amplifica sus cualidades.
Una textura que roza la perfección
En el corazón de la receta se encuentra el queso manchego artesano ADIANO, integrado en una elaboración diseñada para respetar su identidad. La tarta presenta un interior sedoso, casi líquido, que se desliza en la cuchara con una suavidad extrema.
Al corte, revela ese centro brillante y ligeramente fluido que se ha convertido en sello de identidad de las mejores tartas de queso actuales. No es solo una cuestión estética: es el punto exacto donde la técnica se encuentra con el placer. La textura juega aquí un papel fundamental. Es envolvente, delicada y persistente, capaz de mantener el equilibrio entre densidad y ligereza sin perder intensidad.
Aromas y matices del manchego añejo
Si en boca la experiencia es memorable, en nariz no se queda atrás. El perfil aromático arranca con notas lácteas profundas, nata fresca, mantequilla, que evolucionan hacia matices más complejos propios del manchego artesano. Aparecen entonces recuerdos de frutos secos, avellana tostada y un sutil fondo dorado que aporta elegancia al conjunto. Esta complejidad se intensifica gracias al uso de queso manchego añejo con más de dos años de maduración.
En boca, este detalle marca la diferencia. Los cristales de tirosina, característicos de los grandes quesos curados, aportan pequeños destellos de textura y un matiz ligeramente salino que contrasta con el dulzor de la tarta. El resultado es un equilibrio preciso que prolonga el sabor y despierta el apetito.
Un acabado que eleva la experiencia
La tarta se remata con un detalle que va más allá de lo estético: una flor de queso manchego elaborada mediante la técnica Tête de Moine. Finas láminas enrolladas en forma de roseta que aportan una capa aromática adicional y refuerzan la presencia del queso en cada bocado. Este elemento no solo suma complejidad, sino que convierte la tarta en una pieza visualmente atractiva, alineada con la importancia que hoy tiene la presentación en la experiencia gastronómica.
Cada componente ha sido pensado para construir un relato coherente: desde la materia prima hasta el acabado final. El resultado es una tarta intensa, cremosa y profundamente adictiva, con una persistencia larga que invita a repetir.
Dónde y cuándo probarla en Madrid
La edición estará disponible exclusivamente del 19 al 22 de marzo en tres puntos de venta en Madrid: el espacio de ADIANO en el Mercado de la Paz y las tiendas de Álex Cordobés en la calle Velázquez y en Las Rozas Village.
Una disponibilidad limitada que refuerza su carácter especial y que la convierte en una de las propuestas más atractivas para celebrar el Día del Padre en clave gastronómica este año.

