El avance acelerado de la inteligencia artificial está transformando la manera en que operan los ciberdelincuentes. Para el hacker colombiano y experto en ciberseguridad Carlos Escobar Marín, el mundo digital enfrenta un nuevo escenario donde los ataques informáticos son cada vez más sofisticados.
Según el especialista, en 2026 los hackers ya no trabajan únicamente de forma manual frente a un computador. En muchos casos utilizan algoritmos avanzados y herramientas de inteligencia artificial capaces de analizar grandes volúmenes de información, replicar identidades digitales e incluso ejecutar ataques automatizados sin intervención humana constante.
“Hoy no solo te puede atacar una persona desde un computador. También puede hacerlo un sistema entrenado con inteligencia artificial que aprende rápidamente cómo engañar a los usuarios”, explica Escobar Marín.
Este cambio ha convertido la seguridad digital en una prioridad tanto para empresas como para ciudadanos. La creciente dependencia de la tecnología en la vida diaria —desde el trabajo remoto hasta las transacciones financieras en línea— ha ampliado el número de posibles vulnerabilidades que pueden ser explotadas por los ciberdelincuentes.
Además, la digitalización de servicios públicos, plataformas financieras y redes sociales ha generado un ecosistema donde prácticamente toda la información personal y profesional circula por internet. Esto significa que cualquier falla de seguridad puede tener consecuencias importantes para la privacidad y la economía de las personas.
El nuevo escenario del hacking en la era de la inteligencia artificial
Para el hacker colombiano, uno de los principales problemas actuales es la falta de conciencia sobre los riesgos digitales. Aunque los ataques informáticos aparecen constantemente en las noticias, muchas personas aún consideran que se trata de problemas lejanos que solo afectan a grandes empresas o instituciones gubernamentales.
Sin embargo, la realidad es muy distinta. Cualquier usuario conectado a internet puede convertirse en objetivo de un ataque informático. De hecho, los ciberdelincuentes suelen apuntar con frecuencia a usuarios comunes precisamente porque suelen tener menos medidas de protección.
La inteligencia artificial permite analizar información pública disponible en redes sociales, correos electrónicos o páginas web para crear ataques altamente personalizados. Por ejemplo, un hacker puede estudiar la actividad digital de una persona para enviar mensajes falsos que aparentan provenir de contactos reales o de instituciones confiables.
Por esta razón, Escobar advierte que el hacking moderno ya no depende únicamente de habilidades técnicas, sino también del uso estratégico de datos, automatización y manipulación psicológica. En muchos casos, el objetivo de los atacantes es explotar la confianza de las personas más que vulnerar sistemas tecnológicos complejos.
Deepfakes y suplantación de identidad: una amenaza creciente
Uno de los ejemplos más preocupantes del uso de inteligencia artificial en el cibercrimen es la creación de deepfakes, una tecnología capaz de imitar voces y rostros con una precisión sorprendente. Gracias a esta herramienta, los ciberdelincuentes pueden crear videos o audios falsos que parecen completamente reales.
Recientemente, una empresa con operaciones en Colombia fue víctima de un fraude millonario después de que un atacante utilizara un deepfake para suplantar al director financiero durante una videollamada corporativa.
Durante la reunión, el falso ejecutivo solicitó una transferencia urgente a una cuenta externa argumentando una supuesta operación confidencial. El empleado encargado autorizó la operación convencido de que hablaba directamente con su jefe, sin sospechar que se trataba de una manipulación digital.
Este tipo de ataques demuestra cómo los hackers están utilizando nuevas herramientas tecnológicas para manipular la confianza de las personas y aprovechar la rapidez con la que se toman decisiones en entornos digitales.
Recomendaciones de un hacker para proteger la información digital
Ante este panorama, Carlos Escobar Marín recomienda adoptar nuevas prácticas de seguridad para reducir el riesgo de ataques.
1. Dejar atrás las contraseñas tradicionales
Las contraseñas simples ya no ofrecen suficiente protección frente a los métodos actuales de hacking. Muchas de ellas pueden ser descifradas mediante programas automatizados capaces de probar miles de combinaciones en pocos segundos.
El experto sugiere utilizar sistemas más avanzados como:
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autenticación multifactor
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llaves físicas de seguridad
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sistemas de acceso sin contraseña
Estas medidas reducen significativamente la posibilidad de que un atacante acceda a cuentas personales o corporativas.
2. Proteger los dispositivos conectados
El crecimiento del Internet de las Cosas ha multiplicado el número de dispositivos conectados a internet en hogares y empresas. Cámaras, televisores inteligentes, asistentes de voz, cerraduras digitales y electrodomésticos pueden convertirse en vulnerabilidades si no se configuran correctamente.
Por ello, el hacker colombiano recomienda separar las redes Wi-Fi entre dispositivos inteligentes y equipos personales, de modo que un ataque a un dispositivo doméstico no comprometa información sensible.
3. Aplicar el modelo de Confianza Cero
El modelo conocido como Zero Trust se basa en un principio simple: no confiar automáticamente en ningún usuario o dispositivo, incluso si se encuentra dentro de la misma red.
Cada intento de acceso debe ser verificado mediante controles adicionales de seguridad, autenticaciones múltiples y monitoreo constante. Este enfoque se está convirtiendo en uno de los estándares más utilizados en organizaciones que buscan fortalecer su protección digital.
La ciberseguridad comienza con el usuario
Para Escobar Marín, la tecnología por sí sola no puede resolver todos los problemas de seguridad. Aunque las herramientas de protección evolucionan constantemente, los ciberdelincuentes también encuentran nuevas formas de aprovechar errores humanos.
“La mejor defensa contra el hacking sigue siendo el conocimiento. Un usuario informado es mucho más difícil de engañar”, afirma.
En un entorno donde la inteligencia artificial puede replicar identidades, generar mensajes falsos y manipular información, desarrollar una cultura de seguridad digital se vuelve esencial para enfrentar las nuevas amenazas del cibercrimen. La educación tecnológica, la prevención y el uso responsable de internet serán claves para proteger la información en los próximos años.

