Tras dar por perdida la paralización y reversión de las obras de peatonalización en el entorno de San Pol de Mar, los vecinos rebajaron las expectativas y presentaron ante el Pleno de distrito de Moncloa-Aravaca siete propuestas para evitar el «embotellamiento de tráfico que se sigue produciendo» así como «el ruido generado». Entre ellas, proponían sustituir semáforos por sistemas de pasos de cebra, cambiar de localización una parada de autobús y el recorrido de algunas líneas de EMT, e instalar una valla perimetral que separe el área infantil de la calzada. Sin embargo, el resultado inicial de la votación de la propuesta vecinal en el Pleno del distrito este 15 de enero fue un empate que, posteriormente, el concejal presidente, Borja Fanjul, zanjó votando en contra con su voto de calidad.
Desde la asociación vecinal no entienden las razones para rechazar «unas mejoras que no conllevaban gastos significativos y que habrían mejorado la movilidad y la seguridad». Misma opinión tienen los grupos de la oposición, puesto que tanto Vox como Más Madrid y el PSOE han votado a favor de todos los puntos propuestos por los residentes. Por su parte, la portavoz popular María Cristina García-Loygorri, ha defendido que con las obras «se ha ganado una importante superficie peatonal y se ha creado una nueva plaza que se convierte en el corazón del barrio, ya que la rotonda generaba una gran barrera». Por ello, y pidiendo la confianza vecinal sobre esta actuación, también ha votado en contra.
El representante de la asociación de vecinos ha insistido en que tanto la rotonda como los pasos de peatones que habían anteriormente instalados «no eran problemáticos» y que, «aunque ahora se ha ganado terreno, se producen otros problemas» como el caos de tráfico. Para intentar «hacer más aceptable la propuesta por parte del Pleno», los vecinos ya no piden la reversión de los trabajos, sino las cuestiones presentadas.
Las propuestas vecinales contemplaban la instalación de una valla perimetral que separe el área infantil de la calzada; la sustitución de semáforos por sistemas de pasos de cebra, stops y «ceda el paso» para mejorar la fluidez del tráfico y dar prioridad a la salida del barrio; el cambio de localización del paso de peatones que conecta la calle de San Pol de Mar, 10, con los impares de la misma calle, a su anterior localización e instalar un badén y aumentar la señalización incluyendo elementos lumínicos en la salida de la M-30 para advertir del paso de cebra y la reducción de la velocidad.
En cuanto al transporte público, reclamaban estudiar un cambio de localización de la parada de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) al finalizar el paseo del Comandante Fortea o en la intersección entre la calle de San Pol de Mar con la calle de la Ribera del Manzanares, para «evitar el embotellamiento en el cruce Comandante Fortea con San Pol de Mar»; así como evaluar el impacto de un cambio de recorrido de las líneas de EMT por la calle de la Ribera del Manzanares. También proponían valorar el cambio de localización de la cabina de la ONCE al otro lado de la plaza si ello facilitaba el tránsito de vehículos y personas.
Los problemas principales que señalan los vecinos giran en torno a retrasos de los autobuses de las líneas 41 y 75, un empeoramiento del problema de aparcamiento en doble fila, carga y descarga y subida y bajada de viajeros para las casas y negocios de la zona, inseguridad en el acceso a la M-30 y, por todo lo anterior, un incremento del ruido. Sin embargo, el origen del proyecto llevado a cabo por el Ayuntamiento de Madrid es una propuesta ciudadana presentada en los presupuestos participativos de 2021.

