
La historia de la familia Fernández: Nemesio, el padre; Isidro, el hijo, ilustra en gran medida el resurgir de El Bierzo moderno, y el progreso de esta zona vinícola. La denominación de origen Bierzo nace en 1989, y se circunscribe a esa zona geográfica del noroeste de la provincia de León. Montañas que rodean a un valle por donde pasa el Sil, la llamada “Olla de El Bierzo”. Pegado a Galicia, concretamente a la comarca de Valdeorras, tiene un clima en gran medida atlántico, que produce vinos más frescos. Su uva autóctona por excelencia es la tinta “mencía”, y en blancos, como sus vecinos gallegos, está la “godello”.
Ese valle es una maravilla de tierras fértiles, allí crecen las peras, la manzana Reineta, los pimientos, los guidos…, y hasta hace pocos años, los viñedos. En aquella época de cuando el nacimiento de la D.O., reinaban las cooperativas. Las uvas procedentes de esas cepas del valle, parecían ciruelas, de los hermosas que estaban; pero claro, su calidad vinícola era más que dudosa. A la uva mencía se la acusaba, sin fundamento como posteriormente se demostró, de ser muy oxidativa, de no ser capaz de envejecer bien. Buena para vinos jóvenes, ligeros y frescos, porque ese clima casi atlántico aportaba a las uvas buena acidez, pero poco más.
Hacía mediados de los ochenta Nemesio Fernández, empezó a compra viñedos y a plantar otros, en la montaña. Se fue al pueblo de Valtuille, hoy muy famoso, a entre 700 y 1000 metros de altura. En el valle disponía de un próspero negocio de fruta, llegó a ser uno de los grandes de la zona con hasta tres millones de kilos, fundamentalmente peras, que producía; pero su sueño era hacer vino.
Viñedos
Los treintañeros
Comprendió enseguida que para tener buenas uvas había que abandonar el valle y subirse al monte, y allí en los altos, poco apoco, se hizo con 27 hectáreas. Mientras, la D.O. avanzaba muy lentamente. En 1994, la gran cooperativa de Villafranca, quebró. Los viñedos se vendieron para plantar otras cosas. En esa situación, casi de repente, ya en el 2000, apareció una generación de gente joven, treintañeros, los mayores, que cambiaron la zona para siempre. Ahí estaban nombre como Raúl Pérez, Guillermo Tenoira, Ricardo Pérez Palacios, sobrino del famoso Álvaro Palacios, que también se implicó enseguida, Gregory Pérez, los Peique, los García Montaña… e Isidro Fernández, el hijo de Nemesio, que apareció con su flamante título de ingeniero agrícola, obtenido en León.
La mayoría eran hijos de viticultores o agricultores locales. Su primer objetivo fue hacer lo que había hecho Nemesio 15 años antes, subirse a las alturas, rehabilitar los viñedos de ahí y empezar a trabajar en firme. En la actualidad Bierzo es una de las zonas más interesantes de vinos del país. Incluso han avanzado mucho al zonificar la D.O. con categorías, como “vinos de villa”, “vinos de paraje”, al margen de los vinos en general.
Nemesio e Isidro, ya en el 98, habían hecho un vino, como prueba, y en el 2002 se lanzaron en serio. Arrendaron sus tierras del valle donde triunfaban sus frutales, montaron la bodega Casar de Burbia, y empezaron a elaborar. El sueño de Nemesio se había hecho realidad. Entonces tenía 67 años; y ahora con 91 sube casi a diario, con su coche, a la bodega, probablemente a aconsejar a Isidro.
La bodega
Los vinos
No le vendrá mal, pero el hijo sabe hacer muy bien las cosas, y Casar de Burbia va excelentemente bien. Elaboran entre 150.000 a 200.000 botellas al año, disponen de 33 hectáreas de viñedo que trabajan totalmente en ecológico. Isidro Fernández sostiene que en lo que son especialistas es en viticultura. Cuando hace nada se puso de moda la variedad godello, mira por dónde, ellos tenían bastantes hectáreas propias en producción.
Elaboran varias líneas de vinos, pero hemos seleccionado dos, uno de Mencía, y otro de godello. Se elaboran en Valtuille, por lo que podrían ser “vinos de villa”; pero ambos proceden de dos valles especiales; por eso son “vinos de paraje”. El tinto se llama Hombros, de la añada 2022. Está elaborado cien por cien con mencía, y dependiendo suele tener una crianza de 12 meses en barrica. Presenta una nariz donde dominan las especias, los balsámicos, como el eucalipto, y frutillos rojos. La boca tiene el tanino muy domado, parece goloso, redondo; pero tiene una buena acidez que le da una equilibrada frescura. P.V.P. 20´50 euros.
El godello se llama como en pequeño valle en donde crecen las uvas, el de Valdepiñeiro, en concreto de la añada 2022. Fermenta en barrica de roble, y se mantiene luego con sus lías. Tiene más intensidad de lo habitual en nariz donde, dominan la fruta de hueso, como el melocotón y los recuerdos cítricos. La boca, soberbia, con estructura, envolvente, con volumen y fresca acidez. P.V.P. 24´80 euros.
A Isidro le gusta recordar cuando antes de la constitución de la denominación de origen, de su padre se choteaban en la zona, cuando se dedicó a comprar viñedos, prácticamente abandonados, en los montes de Valtuille de Arriba. “Ahora, a un lado tenemos a la bodega Mauro y al otro a los de Emilio Moro, que han comprado para elaborar godellos, comenta, no estaba loco, estaba muy cuerdo”

