Rusia eleva la presión sobre Guliaipole en Zaporiyia, mientras Ucrania resiste en el frente

Rusia eleva la presión sobre Guliaipole en Zaporiyia, mientras Ucrania resiste en el frente

La ciudad ucraniana de Guliaipole, un nudo logístico en el sur de la región de Zaporiyia, se ha convertido en el epicentro de los combates, junto con Pokrovsk y Kúpiansk -en las regiones de Donetsk y Járkov, respectivamente-, mientras las fuerzas de Kiev siguen luchando para frenar los avances graduales de un enemigo numéricamente superior.  Pese a las nevadas y las temperaturas bajo cero, las fuerzas rusas mantienen una alta presión a lo largo del frente. El parte matinal del Estado Mayor ucraniano de este jueves informaba de 275 combates en las últimas 24 horas, en los que Moscú recurre en gran medida a asaltos de infantería apoyados por drones y aviación.

Tras haber penetrado los rusos en Guliaipole a finales del año pasado, la ciudad es ahora, según el Ejército ucraniano, una «zona gris» en la que ningún bando tiene un control firme y donde ambos ejércitos combaten por edificios y distritos individuales. En este escenario, las unidades rusas se infiltran en pequeños grupos de entre dos y cuatro soldados, aprovechando los huecos en las líneas de la infantería ucraniana para abrir fuego a corta distancia y causar bajas entre los operadores de drones y artillería ucranianos, según la plataforma de monitoreo DeepState.

Por su parte, el analista militar Oleksandr Kovalenko, del grupo Resistencia Informativa, afirmó este jueves que pese a ello las tropas ucranianas han conseguido ralentizar los avances de los rusos dentro de Guliaipole. Sin embargo, Rusia ha activado ahora asaltos contra la ciudad desde el sur, con el objetivo de capturar sus vías férreas para abastecerse, como parte de una campaña para amenazar la capital regional de Zaporiyia, destacó Kovalenko.

Luchando por la iniciativa

Mientras que los actuales contactos diplomáticos se ven dominados por la cuestión del Donbás, del que Moscú reclama un control total, las fuerzas rusas están buscando puntos vulnerables en las defensas ucranianas e intentando avanzar allí donde sea posible, dijo el analista militar del Centro Razumkov, Oleksí Mélnik. Además, destacó que Moscú considera como propias también las regiones ucranianas de Zaporiyia y Jersón y tampoco ha abandonado sus ambiciones de hacerse con otras zonas, como Odesa.

Los recientes avances rusos en la región de Zaporiyia se explican, según el analista, por la necesidad de Ucrania de trasladar sus unidades más experimentadas a la defensa de frentes prioritarios como Pokrovsk y Kúpiansk, lo que ha provocado un debilitamiento relativo del dispositivo defensivo en el sur. En el caso de Pokrovsk, las fuerzas rusas han logrado penetrar recientemente en algunos distritos del norte de la ciudad; sin embargo, hasta el momento no han conseguido tomarla por completo ni capturar la cercana localidad de Mirnohrad. Las tropas ucranianas mantienen el control de varias zonas y continúan rechazando los intentos rusos de cercar ambas poblaciones. 

Por su parte, en Kúpiansk, las fuerzas ucranianas siguen neutralizando grupos de soldados rusos que quedaron aislados de su fuerza principal tras un contraataque exitoso del ejército defensor. Estas dificultades para hacerse con una ciudad relativamente pequeña como Kúpiansk evidencian, en opinión de Mélnik, que las capacidades rusas para amenazar seriamente el gran centro industrial de Zaporiyia siguen siendo limitadas, salvo que se produzca un colapso repentino de las defensas ucranianas.

Guerra de agotamiento

Los datos de DeepState muestran que Rusia conquistó en 2025 un total de 4.336 kilómetros cuadrados, la cifra anual más alta desde 2022. Se trata de una «gran pérdida», en particular para los residentes desplazados de unas ciudades que han quedado reducidas a escombros por los bombardeos, dijo Mélnik, pero por otra parte representa solo el 0,72 % del territorio total de Ucrania y su captura ha tenido un enorme coste para el ejército invasor, señaló.

Mientras que los drones rusos son capaces de penetrar cada vez más allá de la línea del frente, ninguna de las partes dispone en estos momentos de la fortaleza para dar un giro a la situación en el campo de batalla, subrayó y agregó que al ritmo actual Rusia tardaría 30 meses en conquistar lo que queda de Donetsk. Además, la velocidad de los progresos rusos se ha reducido bruscamente en el Año Nuevo y esta primera semana de febrero Moscú solo ha tomado 48 kilómetros cuadrados, según Kovalenko.

Además, se atribuye la circunstancia a las condiciones invernales y a que las fuerzas rusas se han quedado estancadas en cinturones de ciudades pequeñas y medianas como Chásiv Yar, Limán y Kostiantinivka, donde los defensores emplean tanques y artillería, menos dependiente de la meteorología que los drones. Aunque Ucrania adolece de falta de reservas y no puede detener todavía los avances rusos, sus fuerzas están agotando progresivamente al enemigo, señaló Kovalenko. «Los rusos sólo se detendrán cuando no les quede nadie con quien atacar. Hacer que esto ocurra es la tarea principal de Ucrania para 2026″, concluyó.

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