A través de tres temporadas, la serie alemana Dark nos mostraba un enrevesado juego espaciotemporal, con su complejo árbol genealógico, sus dimensiones y su trama apocalíptica.
Apenas sin promoción, la serie creada por Baran bo Odar y Jantje Friese se transformaba en una verdadera revolución entre las producciones originales de Netflix, dada su calidad en la construcción de su universo enmarañado e inteligente, que hizo sacar a numerosos espectadores lápiz y papel para no perderse por el camino.
En la novena celebración de su estreno -que tendrá lugar en 2026, casi una década después-, Dark continúa siendo una de las series mejor valoradas de Netflix. Y es que ninguno de sus 26 episodios baja del notable alto en portales web como IMD (con el 3×08 alcanza incluso el 9,6), mientras que cuenta con un 95% de la crítica profesional y un 94% del público en Rotten Tomatoes.
Estas cifras se sitúan incluso por encima o de forma similar a las de otras de las ficciones más aclamadas de la plataforma, como Peaky Blinders, Bojack Horseman o Así nos ven. Unos buenos datos que resucitaban estos días por el estreno del desenlace de Stranger Things –con la que comparte algunos de sus elementos de ciencia ficción-, que hasta el momento alcanzaba el sobresaliente, al menos hasta el estreno del Volumen 2 de la temporada 5.
Las comparaciones entre ambas series incrementaban con la explicación de Stranger Things del Mundo del Revés (Upside Down), después de explicar que es un agujero de gusano que funciona como un puente interdimensional con el Abismo, el escondite de Vecna. Y para ello hacía uso también de la presentación de la materia exótica para explicar todo ello, con una esfera que ponía en peligro la vida de Nancy (Natalia Dyer) y de Jonathan (Charlie Heaton).
Dark arrancaba con la desaparición del pequeño Mikkel (Daan Lennard Liebrenz), un suceso que desenterraba otros misterios de la localidad Winden, como las cuevas del bosque que conectan tres décadas (los años 2019, 1986 y 1953, para ser exactos) y los secretos que guardan sus vecinos, contando en su papel protagonista con el joven Jonas (Louis Hofmann) y su icónico impermeable amarillo.
Inevitablemente, muchos espectadores recordaban cómo Dark ahondaba en agujeros de gusano, movilidad entre dimensiones y la partícula de Dios para explicar su trama, contando especialmente con una esfera negra que permitía viajar en el tiempo, aunque esta serie lo hacía desde un aspecto mucho más pseudocientífico y no tan sobrenatural como Stranger Things.
Lo cierto es que los hermanos Duffer jamás han negado la influencia de las mejores películas y series de fantasía y ci-fi, con referencias a Star Wars, Los Goonies, Pesadilla en Elm Street o It (hay incluso comparaciones recientes entre Stranger Things 5T e It: Bienvenidos a Derry). Por ello, no sería de extrañar que también se vieran influenciados por la historia de Jonas y Martha en Dark.
A pesar de que Baran bo Odar y Jantje Friese intentaban repetir la misma fórmula en 1899 –otra serie sesuda pensada para ser de tres temporadas, que contaba con el precedente de que Dark no comenzaba a suscitar interés hasta su segunda temporada-, el servicio rojo del streaming no dudaba en cargársela a la mínima de cambio en 2022. Esto dejaba huérfanos a aquellos que la abrazaban y han hecho que los alemanes se estén tomando con calma la creación de su próxima ficción, que promete volver a dar de qué hablar y sumarse a las alabanzas de los espectadores en las redes.
«Lo que daría por volver a experimentar Dark por primera vez».
«Dark (2017), tu corona como la mejor serie original de Netflix, sobre amenazas sobrenaturales que suceden en un pequeño pueblo y adolescentes y adultos que tienen que juntar las piezas mientras descubren que un agujero en el tejido de su realidad, no se ha movido lo más mínimo».
«Los creadores de Dark crearon una serie tan adelantada a su tiempo que Netflix la canceló después de una temporada».

