Telefónica y sindicatos dejan los deberes hechos antes de Navidad y ponen el esperado sello al expediente de regulación de empleo (ERE) que afectará a siete filiales del grupo. La firma plasmada este lunes trae consigo una ligera rebaja de la afectación en las sociedades conocidas como las GBUs que dejan el ajuste en un volumen mínimo de 4.525 salidas, lo que suponen catorce menos que las acordadas la semana pasada.
El grupo que capitanea Marc Murtra pone cifra, por primera vez desde que arrancó el expediente, a este plan que supondrá la salida de 5.500 trabajadores si se cumplen sus estimaciones. No obstante, la afectación final dependerá, en última instancia, del volumen de adhesiones voluntarias que se registren. Para llevar a cabo este ajuste, la compañía estima un gasto de 2.500 millones de euros (antes de impuestos), que se desgrana en una provisión de 2.300 millones para Telefónica España y Movistar Plus+, y el restante para las unidades corporativas.
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