El ingeniero investigador malagueño Bernardo Quintero, artífice de la apuesta de la compañía tecnológica Google en Málaga, ha conseguido descubrir, 33 años después, al autor de un virus informático denominado ‘Málaga’, todo un enigma que finalmente ha logrado desvelar.
Quintero, fundador de la compañía VirusTotal, plataforma de análisis de programas maliciosos que compró Google en 2012, ha anunciado este viernes en redes sociales la resolución de este reto que procede de 1992, al poder aclarar la autoría del virus, una misteriosa respuesta que seguía aguardando.
Hace unos días pidió con este fin ayuda en las redes y la comunidad respondió de una forma que todavía le emociona: «Y, tirando del hilo byte a byte, apareció lo que llevaba décadas escondido: un mensaje, una firma… y una historia increíble«. El experto ha confesado ahora que un virus de 2610 bytes en los laboratorios de la Escuela Universitaria Politécnica de Málaga el año de las Olimpiadas de Barcelona y la Expo de Sevilla le cambió la vida.
De limpiar un virus para subir nota a atraer a Google
Y es que explica que aquel virus «puso patas arriba» los ordenadores personales y su profesor, Adolfo Cid, le desafió a limpiarlo a cambio de subir nota en su primer año en la universidad; aceptó y, sin saberlo, «aquel reto fue una de las primeras piedras del camino» que acabaría llevándole a VirusTotal y a poder traer Google a Málaga.
Hace unos días publicó un ‘SE BUSCA’ en redes sociales pidiendo ayuda a cualquiera que hubiera estudiado en Málaga a principios de los 90 con el deseo de agradecerle a su autor el reto, el empujón a su carrera y, sobre todo, cerrar el círculo.
Aprovechando sus vacaciones, volvió recientemente a sumergirse en las pesquisas al intuir que tenía que haber alguna señal del autor que se le pasó por alto cuando, con 18 años, hizo el antivirus y descubrió que el virus escondía un mensaje contra ETA en su interior. En su indagación llegó a una variante del virus y en la zona de la firma encontró algo explícito: ‘KIKESOYYO’.
Le llegó un mensaje privado de alguien que dijo que conocía al autor, que había sido compañero y amigo suyo durante sus estudios en la Politécnica, entre 1989 y 1995, y que lo vivió en primera persona mientras lo creaba. Le dio un nombre: Antonio Astorga, y una noticia triste: había fallecido.
Un profesor de Informática en un instituto
Descubrió que Astorga había sido profesor de Informática en el IES ‘Miraya’ de Torre del Mar, en Vélez-Málaga, y que, tras su muerte, ese centro de enseñanza puso su nombre al aula de Informática. Y coincidía que en el colegio de Bernardo, ‘Zona Sur’, habían puesto el nombre de Quintero a un aula de Informática hacía poco.
Encontró el contacto de una hermana, le escribió por WhatsApp y le preguntó si tenía algún significado el nombre ‘Kike’ para su hermano. Le respondió: «Claro… siempre usaba su primer nombre. Pero en realidad era compuesto: Antonio Enrique«. La hermana le contó que le sonaba aquella historia del virus de alguna conversación familiar y le dijo algo más: que uno de los hijos de Astorga acababa de terminar Informática.
Cerrar el círculo
Habló con él, Sergio Astorga, y le explicó que un experimento universitario de su padre fue, sin que nadie lo supiera, parte del origen de su vocación, algo que le sorprendió y llenó de orgullo.
Ambos se han visto este viernes y Bernardo Quintero ha conocido un poco mejor a KIKE, «un colega brillante» que se merece ser reconocido como un pionero de la ciberseguridad en Málaga. Sergio y Quintero se seguirán viendo: aquel acaba de terminar Ingeniería del Software en la Universidad de Málaga, lo ha compaginado con Matemáticas por la UNED y tiene interés en ciberseguridad y computación cuántica.

