
Cada comunidad autónoma tiene su propia gastronomía, platos sin los que no se entiende el día a día y con una larga historia y tradición detrás. En el caso de Cataluña, son varias las preparaciones de las que hablar. El suquet, los calçots o la crema catalana son algunos de ellos, aunque al hablar de embutidos es imposible pasar por alto la butifarra. Así, algunos bares en Barcelona se han especializado en la elaboración de distintas preparaciones con la butifarra como elemento principal y, como es evidente, en su presentación como tapa estrella.
La butifarra no es otra cosa que un embutido -fresco o curado- elaborado principalmente con carne de cerdo, sal y especias. De origen de lo más antiguo, siempre se ha preparado durante la matanza del cerdo, una práctica familiar que aseguraba a las familias más humildes alimento durante varios meses e incluso por más de un año. De igual manera, con el paso del tiempo pasó de consumirse de forma más simple a incluirse en platos más elaborados:
Butifarra con mongetes o judías blancas, el plato más icónico
Escudella i carn d’olla, cocido catalán de caldo, carnes, embutidos, verduras y legumbres
Huevos con butifarra negra
Como ocurre con todos los embutidos, en Cataluña también es frecuente encontrar en los bares de barrio bocadillos con butifarra a la brasa y pan con tomate -su tradicional pan tumaca-, y pueden optar por sus distintas variedades. La butifarra blanca es de sabor delicado y más suave, la butifarra negra es más utilizada en platos calientes y la butifarra fresca se cocina a la parrilla.
Tres bares barceloneses con la mejor butifarra
Hay tres bares de Barcelona que destacan especialmente por tener la mejor butifarra de la ciudad. De tradición familiar, La Plata abrió sus puertas allá por 1945. Miles de historias han ocurrido frente a su puerta y en su salón, repleto de fotografías antiguas. De trato amable y cercano, sus precios también son uno de sus mayores atractivos: raciones por 3,50 euros y pinchos por 2,50, como el de anchoa y butifarra.
En la misma línea, el bar Cal Ramón se posiciona como un oasis gastronómico con más de 45 años de trayectoria. En él destaca la mejor butifarra con mongetes de la ciudad condal. Se trata de su plato estrella, para el que utilizan la carne de cerdo de mayor calidad, especias secretas, judías tiernas y aromáticas y aceite de oliva virgen extra para dar el toque final.
Finalmente, el tercer bar más destacado en la preparación de butifarra es Conesa Entrepans. Ubicado en Ciutat Vella, se definen como los preparadores de “bocadillos especiales, planchado tradicional, cocción de productos sin aceites” y un resultado crujiente que hace de ellos propuestas únicas. De masa madre y larga fermentación, ofrecen propuestas calientes, sin gluten e incluso veganas. De igual manera, cuentan con dos bocatas con la butifarra como protagonista:
Butifarra d’alls tendres: butifarra de ajos tendres, champiñones, cebolla caramelizada y salsa Marta
Butifarra negra: butifarra negra acompañada de cebolla caramelizada
Los precios asequibles son una característica que todos ellos tienen en común. La puesta en valor de la gastronomía local también lo es al hablar de un producto imprescindible y muy presente en los platos catalanes. Butifarra del perol y butifarra de huevo -típica del Jueves Lardero-, así como su versión cruda, parecida al fuet pero algo más gruesa son otras variantes también populares.
