así cambió la vida de una familia al mudarse a un pueblo de 80 habitantes

así cambió la vida de una familia al mudarse a un pueblo de 80 habitantes

Mudarse de la ciudad al campo puede cambiarlo todo, y más con la insostenible situación de la vivienda en España. Fernando y su familia lo comprobaron cuando dejaron Barcelona y se instalaron en Griegos, un pequeño pueblo de Teruel de apenas 80 habitantes. «Encontramos un anuncio en internet y decidimos visitar el pueblo un fin de semana. Hablamos con el concejal y nos dijo ‘os podéis quedar aquí, no hace falta que busquéis más'», relató Fernando en Callejeros.

El cambio de vida no solo supuso tranquilidad, sino también un alivio económico. «Ahora estamos pagando 150 euros, en teoría eran 250, pero al tener dos niños escolarizados nos rebajan 50 euros por cada uno. Es una especie de política para atraer gente«, explica. La vivienda pertenece al Ayuntamiento, y la familia se encargó de acondicionar la cocina, cuyo coste se descuenta del alquiler.

Antes, la rutina de Fernando en Barcelona era intensa y costosa. «Mi vida antes era estresante. Salía, llegaba tarde, dos horas de atasco… lo típico de una gran ciudad. Tenía una pequeña empresa de construcción y pagaba una hipoteca de 1.500 euros«, recuerda.

Los niños han encontrado en Griegos un entorno mucho más relajado y cercano a la naturaleza. «Están muy felices y encantados de la vida», aseguraban sus padres. Además, asisten a un colegio muy pequeño, que depende de mantener un mínimo de alumnos. «Somos 13 en total, contando a los pequeños. Si no hay al menos tres, el colegio tiene que cerrar y ellos irán al más cercano. Es complicado reabrirlo si esto sucede», explicó una de las tutoras.

A pesar de los retos y la distancia de la ciudad para cosas básicas como hacer la compra, la familia ve su decisión como positiva. La tranquilidad, el ahorro y la oportunidad de criar a sus hijos en un entorno seguro han compensado los inconvenientes. Para Fernando, Griegos no es solo un cambio de domicilio: es un nuevo comienzo que mantiene viva la esperanza de pequeños pueblos frente al abandono rural.

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