La Audiencia de Cantabria ha juzgado este miércoles a un hombre acusado de violar a su hija durante el confinamiento por la covid, cuando ella tenía 17 años, para el que la Fiscalía pide ocho años y medio de cárcel.
El Ministerio Fiscal, que le considera culpable de un delito continuado de abuso sexual, relata en su escrito que durante varios meses, en 2020, el hombre sometió a su hija de «forma reiterada a actos de contenido sexual» contra la voluntad de la joven, que en ese momento era menor.
La joven presentó denuncia en julio de ese año y precisó «apoyo psicológico y psiquiátrico por un síndrome compatible con trastorno adaptativo», además de presentar «un sentimiento de orfandad psicológica que genera actitud defensiva».
En el juicio, la chica ha descrito los hechos y ha explicado que, pese a denunciar a su padre, mantuvo contacto con él a través de mensajería instantánea porque «tenía sentimientos encontrados: tenía rabia, pero también le echaba de menos», ha manifestado.
Sentimientos encontrados
Ha declarado también que se planteó retirar la denuncia porque su padre la había criado solo desde que tenía un año y «porque no quería que le pasase nada malo«, pero que cortó el contacto al final cuando recibió la citación del juicio porque sentía que «no estaba haciendo lo correcto», a pesar de que «quería saber de él». El varón ha achacado la denuncia a la reacción de una «adolescente» a la que no dejaba salir con sus amigos, después de no volver una noche de fiesta, tras haberla amenazado con enviarla con sus familiares fuera de España.
Ha alegado, además, que en septiembre de 2019 sufrió una operación por un tumor cerebral que tuvo como efecto una impotencia y una disfunción eréctil, aunque un perito médico ha aclarado que existe un tratamiento con fármacos para esa alteración y ha recordado que los hechos se produjeron casi medio año después.
Esta sanitaria ha confirmado su informe redactado en 2025 y ha señalado que la joven presenta una sintomatología compatible con una agresión sexual, que en la entrevista se transmitió un relato «lógico» de los hechos y que presenta un «secuela residual de un estrés postraumático leve».
La Fiscalía pide para el acusado, además de pena de prisión, ocho años de libertad vigilada, ocho de alejamiento y prohibición de comunicar con su hija. También 10.000 euros de indemnización por los padecimientos ocasionados a la joven.

