Detectar una mentira no siempre es fácil, y además del lenguaje corporal, existen otros factores como el tipo de palabras que se utilizan, que pueden ayudar a discernir una afirmación verdadera de otra que no lo es. Jefferson Fisher, abogado y experto en comunicación, ha revelado en el podcast The Diary of a CEO cómo saber si una persona está mintiendo gracias a su forma de hablar y, especialmente, al uso de dos palabras que los mentirosos suelen utilizar.
Fisher, especializado en ayudar a las personas a resolver conflictos, se refiere a las palabras «nunca» y «siempre» de la siguiente manera: «Las personas que mienten tienden a decir: ‘No, nunca envío mensajes de texto mientras conduzco’. Esa afirmación inmediata, sin matices, es sospechosa. Porque, si lo piensas, casi todo el mundo lo ha hecho al menos una vez», indica.
Emplear este tipo de afirmaciones absolutas, como «nunca envío…» o «siempre hago…», aparentan dar visos de certeza, cuando el experto apunta que precisamente se asocia a la falta de veracidad. Lo mismo ocurre con la rapidez en que se produce este tipo de respuestas, apunta Fisher. «Una respuesta ultrarrápida, sin pausa ni reflexión, también indica que quizá no se esté recordando una situación real, sino que se esté improvisando una versión».
Ante esta situación de sospecha, la clave es repetir la pregunta de forma pausada para dar tiempo a la otra persona a repensar la afirmación absoluta que acaba de hacer a «bueno, a veces sí, pero casi nunca». Es entonces cuando se comienza a detectar la mentira inicial, según Fisher.
Esa actitud pausada también es recomendable utilizarla en las discusiones, indica Fisher en otro momento de la entrevista. La situación es la siguiente, según describe: «Cuando estás discutiendo con alguien, tu instinto de lucha o huida empieza a tomar el control, incluso en una pequeña discusión. Si no estoy de acuerdo con tu opinión, tu instinto de lucha o huida se activa porque tu cuerpo dice, ‘oye, me están menospreciando’, tu mente dice, ‘oye, eso no me gustó’… Inmediatamente, lo que quiero hacer es decir algo que sea para pelear, en otras palabras, voy a herirte, quiero decir algo que te lastime o huimos de la situación».
Para intentar poner fin esta situación de escalada, el primer paso es respirar. «Todo comienza con tu respiración«, indica Fisher. «A esto se le llama un suspiro fisiológico», prosigue el abogado, que consiste en coger aire «dos segundos por la nariz, uno más arriba» y luego expulsar también por nariz, de modo que ayuda a relajarse.
«Cada vez que alguien te diga algo con lo que no estás de acuerdo, ese es tu recurso antes de decir tu primera palabra», explica, «porque va a asegurar que esa reacción de lucha o de huida nunca se active. Mantiene el lado analítico y lógico presente todo el tiempo».
Junto a la respiración va unida la pausa, que ayuda a pensar una pregunta, considerarla y en base a ella escoger una respuesta, porque «significa que estás escuchando», y la otra persona lo interpreta así, indica Fisher.

