la práctica de moda entre las parejas que buscan mejorar su vida sexual

la práctica de moda entre las parejas que buscan mejorar su vida sexual

Agendar el sexo se ha convertido en una práctica habitual entre las parejas. El estrés, la carga laboral y la rutinas diarias provocan que, cuando tenemos tiempo libre, nos apetezca todo menos mantener relaciones sexuales. Y es aquí donde entra en juego la denominada «recesión sexual», de la que ya habló en su momento la revista The Atlantic y que ha dado paso a otros estudios clínicos del British Medical Journal o la revista Leisure Sciences.

Para entender mejor esta creciente tendencia, hemos recurrido a la experta Alba Povedano, sexóloga clínica y encargada de  la tienda erótica Amantis Gràcia en Barcelona, para que explique por qué cada vez más parejas agendan el sexo, si es contraproducente y, sobre todo, cómo poder recuperar el deseo sexual dentro de la relación.

Por qué las parejas agendan el sexo

Hay muchas parejas que agendan el sexo o tener una cita porque las rutinas, el estrés del día a día, o la crianza, hacen que el tiempo y la energía escaseen más. «Si dejamos que «surja», corremos el riesgo de vernos atrapados en la rutina diaria y dejar la pareja para el final», explica la sexóloga.

«Es importante que de la misma manera que agendo el gimnasio o una cena importante con amigos, agende el espacio para compartir con mi pareja y el sexo puede ser parte de ello», añade. Asimismo, puede ser una herramienta para cuidar la relación y el vínculo erótico, despertando la mente y obligándonos, de alguna forma, a generar pensamientos más sexuales, eróticos e ir fantaseando hasta que llegue el momento. No se trata de quitarle la magia a la sexualidad, sino de reservarle un espacio, porque así lo merece. En una vida llena de obligaciones, el deseo también necesita agenda.

Cuándo es contraproducente

Según Povedano, el sexo agendado es contraproducente solo si lo sentimos como una obligación o una presión más, es decir, si tenemos que «hacerlo porque toca». También puede volverse contraproducente si lo usamos para tapar conflictos emocionales o de pareja, en lugar de abordarlos o tener conversaciones profundas o emocionales.

Por último, cuando uno de los miembros de la pareja no tiene el mismo deseo o ganas de mantener relaciones sexuales, pero se siente obligada a hacerlo por el hecho de haberlo acordado previamente, también resulta nocivo. «No podemos forzarnos, y aunque nos reservemos ese espacio en pareja, es importante chequear, hablar y ver en qué estado estamos para saber si seguimos jugando, o nos tomamos esa cita y agenda para intimar de otro modo», asegura la sexóloga.

Otras alternativas para reconectar sexualmente con la pareja

«Redescubrir la intimidad sin centrarnos en la penetración únicamente suele hacer que conectemos en el ámbito más profundo, dándonos espacio para jugar y observarnos. Hacernos masajes, caricias, baños juntos, juegos sensuales, abrazos desnudos que no llegan a nada más, notas eróticas, etc.», explica.

Por otro lado, «la comunicación erótica: hablarnos de fantasías, enviarnos mensajes subidos de tono, compartir recuerdos eróticos, ver cine con escenas sensuales o más explícitas, o enviar fotos picantes a tu pareja, también puede hacer florecer el deseo».

Otra alternativa puede ser pasar tiempo de calidad con la pareja, sin pantallas. «Pensar en mi pareja como un ser erótico, sin encasillarlo en el rol diario de padres, nos reconecta emocionalmente, y esa conexión es también la base del deseo». Explorar novedades sin forzarnos puede ser otra forma de reconectar. Añadir juguetes eróticos, entornos distintos o roles que no habíamos explorado antes, así como cambiar rutinas o iniciar un encuentro de forma distinta.

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