
En apenas seis años desde su apertura, Kamezí Restaurant ha marcado un hito en la gastronomía canaria al convertirse en el primer restaurante de Lanzarote en recibir una estrella Michelin, consolidando a la isla no solo como destino turístico, sino también como referente culinario de primer nivel. Situado en el exclusivo enclave de Kamezí Boutique Villas, en Playa Blanca, este espacio combina tradición, innovación y sostenibilidad en una propuesta gastronómica que rinde homenaje al paisaje volcánico y al producto local.
El chef Rubén Cuesta, al frente de Kamezí, reconoce para Vozpópuli que la clave de este éxito ha sido “apostar por un buen equipo y formarlo”. Desde su apertura en 2019, el restaurante ha trabajado de manera constante en la mejora de cada detalle de la experiencia del comensal, desde la disposición de los pases en la cocina hasta la selección de vajilla y la construcción de menús que reflejen la riqueza gastronómica de Lanzarote.
Kamezí
“En los últimos tres años nos hemos centrado en perfeccionar cada aspecto de la experiencia, porque creemos que el disfrute del comensal depende de la armonía de todos los detalles”, explica Cuesta. Este enfoque ha permitido que Kamezí pase de ser un proyecto local a un referente internacional, galardonado también con un Sol Repsol en 2022.
Tradición canaria con un giro moderno
Kamezí se define por su capacidad de fusionar la tradición con la innovación, una premisa que exige un profundo conocimiento de la cocina local. “Para llegar a la modernidad primero hay que dominar la tradición”, afirma Cuesta. Así, platos emblemáticos como el rancho canario, el cabrito embarrado o el bocadillo de pata se reinterpretan con técnicas contemporáneas, manteniendo intacto el sabor original, pero presentando la receta de manera novedosa y sorprendente.
Esta filosofía se refleja en el menú degustación de 14 pases, diseñado como un “viaje a los orígenes”. Cada comensal recibe al inicio un mapa de la isla que localiza geográficamente los productos empleados en cada preparación, desde pescados frescos de la costa hasta verduras de fincas ecológicas. “Explicamos no solo la técnica, sino la procedencia de cada ingrediente, para que el cliente entienda la relación íntima entre la gastronomía y la tierra de Lanzarote”, añade Cuesta.
Sostenibilidad y producto local, pilares de la experiencia
Uno de los elementos diferenciadores de Kamezí es su compromiso con la sostenibilidad. La selección de proveedores locales garantiza que el producto llegue fresco y con trazabilidad completa, mientras que la relación directa con los agricultores y pescadores permite un conocimiento profundo de la calidad de cada ingrediente. “Trabajar con proveedores cercanos nos permite asegurarnos de que el producto que llega al restaurante es óptimo, y al mismo tiempo apoyamos la economía local”, comenta Cuesta.
Además, la panadería propia se ha convertido en un elemento icónico del restaurante. Al no encontrar pan de alta calidad en la isla, Kamezí construyó un obrador interno para ofrecer panes artesanales que acompañan cada menú de manera excepcional. La selección de vinos, por su parte, combina la tradición enológica de la familia Eguren, propietaria del restaurante, con referencias locales e internacionales, garantizando maridajes que potencian la experiencia de cada plato.
La esencia de Lanzarote en cada plato
El menú de Kamezí refleja la cultura y el paisaje de Lanzarote. Entre sus platos, el conejo al salmorejo se destaca como el más representativo de la isla, un guiño a la historia local y a los habitantes de Lanzarote, conocidos como “conejeros”. Sin embargo, cada uno de los 14 pases está pensado para rendir homenaje a la isla, utilizando productos de proximidad y técnicas que respetan la esencia de la tradición.
Kamezí
El mar es otro de los grandes protagonistas. Con vistas directas al océano Atlántico, Kamezí aprovecha la cercanía del mar para ofrecer pescados y mariscos frescos, como la gamba de La Santa, la sama o el calamar, integrando estos productos en elaboraciones contemporáneas que sorprenden tanto a locales como a turistas. “Tenemos una simbiosis muy particular con el océano, y eso se refleja en nuestra cocina día a día”, explica el chef.
Arquitectura y experiencia sensorial
Kamezí no solo destaca por su cocina; el restaurante ha sido concebido como un espacio que conecta con la naturaleza. La arquitectura incorpora materiales autóctonos como la roca volcánica y espacios abiertos que permiten la contemplación del paisaje. La terraza, inspirada en las cuevas y grutas de la isla, se funde con el horizonte marino a través de una balsa de agua infinita, creando un ambiente de tranquilidad y exclusividad que potencia la experiencia gastronómica.
Cada detalle, desde el menaje hasta la disposición del espacio, está pensado para reflejar la identidad de Lanzarote. “Decimos que Kamezí está entre las olas del mar y las faldas de un volcán. Queremos que la experiencia del comensal sea completa, que perciba el entorno y la cultura a través de todos los sentidos”, detalla Cuesta.
Un homenaje al vino y al maridaje
La bodega de Kamezí es otro de los elementos que diferencia al restaurante. Con más de 400 referencias, incluye vinos locales, seleccionados directamente de pequeños viticultores de Lanzarote, así como algunas de las mejores propuestas internacionales. El sumiller Víctor Manuel Gudiño se encarga de crear maridajes que acompañan cada plato del menú, asegurando que la armonía entre comida y bebida sea perfecta.
Además, la experiencia puede incluir maridajes internacionales para aquellos que buscan descubrir nuevos sabores y contrastes, convirtiendo cada comida en un viaje sensorial completo. La familia Eguren, con su trayectoria en la Rioja Alavesa, aporta sus propios vinos de la bodega UKAN, integrando tradición y excelencia en cada copa.
Kamezí
Con la obtención de la estrella Michelin, Kamezí no se conforma. “El ADN de nuestra propuesta está basado en la evolución, la innovación y en afrontar nuevos retos”, asegura el chef. Cada día se trabaja para mejorar, introducir nuevas técnicas y seguir sorprendiendo a los comensales, manteniendo siempre un equilibrio entre la tradición y la modernidad.
Este enfoque refleja la visión de Kamezí como un restaurante que no solo busca reconocimiento, sino que pretende ser un motor de desarrollo gastronómico y cultural para Lanzarote, poniendo en valor el patrimonio culinario de la isla y proyectándolo a nivel internacional.
Kamezí, un referente del turismo de lujo sostenible
Más allá de la cocina, Kamezí es un complejo de lujo que ofrece 44 villas privadas con piscina climatizada y vistas al Atlántico, combinando privacidad, bienestar y hospitalidad. Su propuesta integra spa, gimnasio y experiencias diseñadas para equilibrar cuerpo y mente, consolidándose como un referente del turismo sostenible y auténtico en Canarias.
El restaurante se inserta en este entorno con coherencia, respetando la arquitectura, el paisaje y la identidad cultural de Lanzarote, demostrando que el lujo y la sostenibilidad pueden coexistir sin comprometer la experiencia del huésped.
Kamezí demuestra que un restaurante puede ser mucho más que un lugar donde comer: es un espacio de encuentro entre cultura, paisaje y gastronomía. Cada menú, cada detalle de la vajilla y cada elección de ingrediente cuenta una historia sobre Lanzarote, sobre su gente, su tierra volcánica y su mar cristalino.
En palabras de Rubén Cuesta: “Cada día nos inspira el producto del mar, la tierra de Lanzarote y la historia de la isla. Queremos transmitir esa esencia a nuestros clientes en cada plato y cada experiencia”.

