El 29 de septiembre, Netanyahu se reunió en la Casa Blanca con Donald Trump y aceptó el plan de paz que la Administración norteamericana promueve para Gaza. Esto tuvo lugar solo tres días después de que el primer ministro de Israel diese su discurso en la sede de la ONU y los dirigentes de un número impratante de países abandonasen la sala. En dicho tratado se habla de una retirada gradual de Ejército de Israel, de la exclusión de Hamás de cualquier cargo político y de la reconstrucción de Gaza.
Días después, la Casa Blanca ha distribuido esta imagen y no lo hace por casualidad. En ella queda patente que Donald Trump domina la reunión, le presta el teléfono a Netanyahu y prácticamente obliga al líder israelí a pedir perdón al primer ministro de Qatar, Al THani, por el ataque del 9 de septiembre contra representantes de Hamás en Doha, algo que no entraba en los planes de casi nadie. Trump observa a Netanyahu como ese profesor que obliga a un a niño a disculparse con otro alumno con el que se ha peleado.

