La flotilla conocida con el nombre de Global Sumud ha sido interceptada en su tránsito rumbo a Gaza y las fuerzas de Israel ya la ha interceptado para evitar que alcance su objetivo. Con los buques militares de España e Italia detenidos a 150 millas náuticas de la costa, el país hebreo cuenta con una dilatada experiencia en la interceptación de esta clase de buques, aunque la operación es más compleja por la envergadura de la ‘escuadra’ capitaneada por Ada Colau y Greta Thunberg, entre otras.
El avance de la flotilla ha dinamitado la unanimidad que imperaba en la izquierda sobre Palestina. El Gobierno envió el buque Furor, de la Armada española, para ejecutar labores de salvamento y rescate, llegado el caso; “en ningún caso de escolta”, indican fuentes del Ejecutivo a Vozpópuli. “El riesgo es enorme”, aseveraba este miércoles Margarita Robles, titular de Defensa, y urgía a los activistas a abandonar la zona; “su misión es legítima y necesaria”, contrapuso Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno.
Al margen de la fragmentación política, el episodio da paso a un conflicto y una intervención militar en aguas próximas israelíes. Los medios locales informan de que las tropas del país hebreo habían ensayado maniobras para la interceptación de barcos y captura de la tripulación, en sintonía con otras acciones similares en fechas recientes.
El 'modus operandi' de Israel
El modus operandi del ejército israelí es similar en estos casos. En junio y julio interceptó los barcos Madleen y Handala, respectivamente, que también llevaban ayuda humanitaria a bordo. Ambos barcos fueron remolcados hasta el puerto de Ashdod y los miembros de sus tripulaciones, deportados. Algo similar a lo que ocurrió previamente con las iniciativas Women’s Boat to Gaza (2016), Marianne (2015), Estelle (2012) o Rachel Corrie (2010).
En el caso más reciente -el del Handala-, el ejército israelí monitorizó su ruta mediante el dron IAI Heron, que sobrevoló la zona de noche para obtener información de primera mano. Aunque el barco desvió su rumbo hacia Egipto, las fuerzas israelíes lo interceptaron a 57 millas náuticas de la costa de Gaza, desplegando unidades del comando naval Shayetet 13 para el abordaje y control de la embarcación. ¿Qué ocurrió a continuación? Los barcos fueron remolcados al puerto israelí de Ashdod y los activistas, detenidos y deportados.
La complejidad en esta ocasión radicaba en la envergadura de la flotilla: más de medio centenar de barcos la integraban inicialmente, si bien la cifra se redujo hasta los 44 por problemas técnicos o complicaciones durante el trayecto. Israel ya había anunciado que no permitiría que llegue a Gaza. La interceptación requirió de un despliegue mucho mayor al de episodios anteriores.
Por eso, el ejército israelí ha puesto a prueba capacidades que ya tenía integradas en sus protocolos, aunque en esta ocasión aplicado en mayor escala: interceptación, traslado al puerto de Ashdod y deportación constituyen los tres pilares del plan israelí.
Mientras tanto, Israel redobla la presión sobre la flotilla y asegura que Hamás, a través de la Conferencia Palestina para los Palestinos en el Extranjero y de una "empresa fachada" radicada en España, sostiene la actividad de la flotilla.

