El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a encender la alarma en el ámbito sanitario internacional con un anuncio que, de confirmarse este lunes en la Casa Blanca, promete agitar tanto a la comunidad científica como a la opinión pública. Según adelantaron The Washington Post y Politico, el mandatario republicano pretende vincular el consumo de paracetamol durante el embarazo con un mayor riesgo de desarrollar autismo en los hijos, una relación que no cuenta con respaldo en la literatura médica.
"Creo que será una conferencia de prensa muy importante y queremos que las cosas entren en vigor de inmediato", aseguró Trump a bordo del Air Force One. En sus declaraciones, mencionó a la marca Tylenol, señalándola como "un factor muy importante" en la aparición del trastorno del espectro autista.
La comparecencia de esta noche, prevista a las 22:00 horas (hora peninsular), contará con la presencia del secretario de Salud, Robert F. Kennedy, conocido por su postura antivacunas. En el acto, la Casa Blanca presentará también resultados preliminares sobre la leucovorina, un derivado del ácido fólico habitualmente usado contra la anemia, que se promocionará como tratamiento experimental para el autismo.
Fuentes cercanas al Ejecutivo citadas por The Washington Post califican esta iniciativa como "uno de los mayores avances médicos en la historia del país". Sin embargo, el entusiasmo presidencial contrasta con la rotunda negativa de la comunidad científica internacional, que considera infundadas y peligrosas estas afirmaciones.
La respuesta desde España: "Pseudociencia en estado puro"
La ministra de Sanidad, Mónica García, no tardó en pronunciarse. En una entrevista en RTVE, censuró duramente la estrategia de la Casa Blanca: "No hay ninguna evidencia al respecto. Esto pone en alerta a las embarazadas y genera un miedo injustificado. La comunidad científica está aterrada".
Para García, Trump "ejerce la pseudopolítica ejerciendo la pseudociencia" y comparó esta maniobra con otros episodios recientes: "Ya lo vimos cuando defendió la lejía o la luz solar contra la Covid. Es irresponsable y muy grave que lo diga desde el lugar en el que lo dice".
La ministra incluso vinculó la estrategia comunicativa del republicano con una maniobra política: "Se trata de incitar al miedo y la desconfianza. No sé si con el paracetamol logrará cambiar el foco del genocidio en Gaza, pero sí infundir temor sobre algo que la ciencia no avala".
Por otro lado, especialistas en salud infantil coinciden en que no existe evidencia sólida que permita establecer una relación causal entre el uso de paracetamol durante la gestación y el autismo. "Relacionar directamente el trastorno del espectro autista con el paracetamol es una afirmación temeraria no basada en pruebas", advierte Pedro Viaño, pediatra y miembro del Comité de Medicamentos de la Asociación Española de Pediatría.
En la misma línea, Begoña Huete, de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica, recuerda que los estudios más rigurosos no han encontrado nunca un vínculo causal. Según explica, las asociaciones detectadas en algunos trabajos se deben probablemente a "factores de confusión", como las enfermedades maternas que motivaron el uso del medicamento.
El anuncio recuerda inevitablemente a los momentos más polémicos de la primera presidencia de Trump, cuando recomendó la hidroxicloroquina, la luz solar o incluso las inyecciones de desinfectante como remedios contra la Covid. Ahora, en un segundo mandato y con un gabinete de perfil antivacunas, vuelve a utilizar la salud pública como campo de batalla política.

