Otra vez pasó por mi cabeza la manida expresión de la «España oficial y la España vital» de Ortega y Gasset. De nuevo las dudas crecientes sobre si la España vital se siente representada por la oficial. Fue en la Noche de la Economía Valenciana que Cámara de Valencia organiza cada año para homenajear a los que sí dignifican la España de a pie.
Había expectación por ver cómo se desarrollaba la gala. La delegada del Gobierno, la alcaldesa, el presidente de La Confederación Empresarial de la Comunitat, consellers, el ministro Carlos Cuerpo y Carlos Mazón en un mismo acto. Como escenario el Roig Arena, símbolo de que la iniciativa privada funciona, a pesar de todo.
El discurso de Mª José Catalá fue bien recibido. En cambio los fríos aplausos que recibieron el ministro y el president fueron, en mi opinión, una prueba más de que el respetable está harto.
El titular de Economía vino a hablar de su libro. Soltó un discurso triunfalista que recordaba al del presidente Zapatero cuando nos aseguraba que España jugaba «Champions League de las economías mundiales». Y eso que no hay Presupuestos Generales, pensarían algunos. Si España va tan bien, por qué no convoca elecciones el Sr. Sánchez, pensarían otros…
Tras su discurso, el ministro se fue por líos de agenda. Estaba anunciado pero quedó feo porque se llevó a toda su corte. No escucharon a Mazón, un desaire más. El president no dejó pasar la ocasión y soltó un rejonazo que despertó a una audiencia adormilada tras la ristra de cifras macro y micro que expuso el ministro. Se oyeron risas, pocas; más atronador fue el silencio de la mayoría. No era el escenario.
Los más sonoros aplausos se los llevó José Vicente Morata, presidente de Cámara Valencia. En su intervención pidió a los políticos consenso, visión de Estado, políticas que «miren más allá de una legislatura»… Ciencia ficción en la política española.

