El jefe de Gobierno japonés, Shigeru Ishiba, comunicó este domingo su renuncia, en un contexto de críticas crecientes hacia su gestión y de fracturas internas dentro del Partido Liberal Democrático (PLD).
El anuncio se produjo en una comparecencia ante los medios, donde expresó su pesar por la pérdida de la mayoría parlamentaria y respondió a las presiones constantes de varios de sus compañeros de filas, quienes reclamaban con insistencia que abandonara tanto la secretaría general como la jefatura del Ejecutivo.
“Siempre he defendido que tomaría una decisión cuando llegara el momento adecuado. Con el avance de las conversaciones comerciales con Estados Unidos, considero que este es el instante preciso”, señaló Ishiba, subrayando además su voluntad de ceder el espacio a la “nueva generación”, de acuerdo con lo publicado por el periódico The Japan Times.
Su salida se produce tras la dura derrota electoral sufrida por el PLD en los comicios recientes a la Cámara Alta. Ishiba aclaró que continuará desempeñando sus responsabilidades hasta que el partido designe a su sucesor.
Después de menos de un año en el poder, el primer ministro de Japón, Shigeru Ishiba, presentó su renuncia este domingo en un momento clave para su partido, el Partido Liberal Democrático (PLD). El anuncio llega en vísperas de una votación interna donde muchos parlamentarios estaban por exigir su salida. Aunque inicialmente resistió, este breve mandato terminó eclipsado por derrotas electorales, fracasos políticos y la falta de respaldo dentro del propio PLD.
¿Por qué dimitió?
El PLD sufrió dos golpe tras otro: la pérdida de la mayoría en la Cámara Baja en octubre de 2024, algo sin precedentes en 15 años, y luego su derrota en la Cámara Alta en julio de 2025. Estas vicisitudes dejaron al gobierno sin control en ambas cámaras y agravaron la parálisis legislativa.
Ishiba, quien había sido designado primer ministro en septiembre de 2024, resistió inicialmente las presiones para dimitir, especialmente durante las negociaciones arancelarias con EE.UU., argumentando que no quería generar un vacío político. No obstante, tras la firma de un acuerdo que reduce los aranceles sobre los coches japoneses, la situación política cambió. Esa victoria comercial fue la ventana para su renuncia, ya aceptada por las figuras clave dentro del partido.
Las críticas y la corrosión interna
Además de los reveses electorales, Ishiba no logró consolidar el apoyo dentro de su partido: a pesar de tener aparente respaldo popular, carecía de respaldo entre aliados clave del PLD. Su estilo independiente y su posición en algunas cuestiones, como permitir apellidos separados para parejas o proponer una alianza de seguridad regional frente a China, lo aislaron aún más.
Los principales críticos dentro del partido, incluyendo a figuras como el ex primer ministro Suga y el ministro Shinjiro Koizumi, presionaron de manera creciente para que dejara el cargo. El PLD buscaba evitar una división interna mayor ante la amenaza de una elección de liderazgo anticipada.
¿Quién podría sucederle?
Con su renuncia, comienza la carrera por liderar nuevamente el PLD, y con ello, el gobierno de Japón. Los nombres que ya suenan como posibles sucesores son:
Sanae Takaichi, figura ultraconservadora que fue rival de Ishiba en la elección de 2024.
Shinjiro Koizumi, hijo del expresidente Junichiro Koizumi y actual ministro de Agricultura.
Yoshimasa Hayashi, secretario jefe del Gabinete, también figura relevante en el partido.
La elección interna del nuevo líder está prevista para octubre, y el próximo líder deberá lidiar con un PLD dividido, sin mayoría parlamentaria y un país enfrentado a desafíos económicos, inflación, reducción demográfica, tensiones geopolíticas y una oposición emergente que gana terreno.

