En un contexto marcado por la creciente presión política, el movimiento impulsado por Marine Le Pen tras su reciente aparición pública apunta directamente a la convocatoria de elecciones anticipadas. Esta maniobra busca poner en jaque al Gobierno, que actualmente intenta afianzar unos presupuestos altamente cuestionados por la oposición debido a su carácter austero. No obstante, si el Ejecutivo no logra reunir los apoyos necesarios en la Asamblea Nacional, podría enfrentarse a una caída inevitable.
Un hilo muy frágil
François Bayrou ha desvelado a mediados de julio un plan económico que plantea recortes por valor de unos 44.000 millones de euros, con propuestas polémicas como la supresión de dos festivos nacionales y la paralización de determinadas ayudas públicas. En una intervención reciente, Bayrou ha lanzado una seria advertencia sobre la situación fiscal del país, subrayando que el endeudamiento del Estado, que alcanzó casi el 113 % del PIB en 2024, representa una amenaza urgente que no puede seguir ignorándose.
Este lunes inició una serie de reuniones con representantes de las distintas fuerzas políticas, con el objetivo de recabar respaldo. Sin embargo, hasta ahora, ninguna formación de la oposición ha expresado su intención de apoyarlo. Bayrou, de 74 años, enfrenta así un desafío parlamentario sin garantías.
Nuevas elecciones
Marine Le Pen, acompañada por Jordan Bardella, presidente de su partido, asistió a la reunión con Bayrou este martes. Tras el encuentro, confirmó públicamente que no respaldarán al gobierno. Le Pen exigió además una “disolución inmediata” de la Asamblea Nacional. “Cuanto antes se celebren nuevas elecciones, antes podrá Francia contar con unas cuentas claras”, añadió Bardella, en la misma línea.
La actual inestabilidad política se remonta a mediados de 2024, cuando Emmanuel Macron optó por adelantar las elecciones legislativas tras el triunfo de la extrema derecha en los comicios europeos. Las urnas arrojaron un Parlamento profundamente fragmentado, sin una mayoría sólida, dividido entre la izquierda, el centro-derecha y la extrema derecha.
Este martes, Macron se reunió con sus principales aliados en el Elíseo, en una sesión de urgencia en la que instó a abrir el diálogo con los socialistas para evitar el colapso del Ejecutivo, según reveló uno de los asistentes a la agencia AFP.
Cabe recordar que el bloque socialista ya facilitó la aprobación del presupuesto de 2025, tras la dimisión del anterior primer ministro, Michel Barnier, del ala conservadora. No obstante, ahora se oponen firmemente al nuevo plan económico propuesto para 2026, que contempla recortes por un valor cercano a los 44.000 millones de euros con el fin de contener el déficit público. Aunque una eventual caída de Bayrou no implicaría la salida de Macron, cuyo mandato finaliza en 2027, las tensiones crecen. El presidente ha descartado convocar nuevas elecciones o presentar su dimisión, pese al clima de creciente presión política.
Desde distintos sectores, sin embargo, se pide que la Asamblea sea disuelta. “Tuve ocasión de decírselo al presidente este verano: estoy convencido de que no habrá otra salida que disolver el Parlamento”, declaró el expresidente Nicolas Sarkozy al diario Le Figaro.

