«El problema es que son muchos y poco atendidos»

«El problema es que son muchos y poco atendidos»

Los vecinos de Hortaleza llevan años conviviendo con el Centro de Primera Acogida ubicado en el distrito madrileño. Tras la violación de una menor por uno de los menores migrantes de este centro, el debate sobre  la idoneidad o no de tener un espacio de estas características en medio de un barrio residencial se ha retomado. El clima en las manzanas más próximas se divide entre los vecinos que aprecian inseguridad por la presencia de grupos de menores migrantes por las calles y aquellos que solo reseñan problemas puntuales. Una de las quejas más sonadas, en el que coinciden muchos vecinos, está relacionado con la saturación del centro de tutela y la falta de trabajadores.

«Yo no siento inseguridad, paseo todos los días por el parque, sé que a mi exsuegra sí le robaron. El problema aquí es que hay demasiados niños y están poco atendidos», explica Luis, vecino de Hortaleza que lleva 35 años viviendo por esa zona. En su experiencia durante estos años, los altercados relacionados con el centro se producen por rachas, en especial cuando el centro acoge a un elevado número de adolescentes. Asimismo, menciona que no se puede generalizar a todos los menores por igual, ya que, en su opinión, la procedencia influye en la convivencia, aunque recalca que «la mayoría vienen a integrarse».

En la misma línea que este vecino, Nuria considera que el problema del centro se debe a la gestión del mismo: «Juntar a mucha gente, sin poder controlarla hace que se masque la tragedia». Desde pequeña lleva viviendo en Hortaleza y hace tres años se mudó a una urbanización frente al centro de acogida. «Habrá gente que exagere de más y gente que lo normalice. El centro lleva mucho tiempo, yo de niña he convivido con esos menores, problemas hay de vez en cuando, pero no es algo extremo», detalla al hablar sobre la influencia de este espacio en el día a día del vecindario. 

El debate sobre la conveniencia de mantener abierto un centro de acogida en pleno núcleo urbano se ha avivado esta semana tras la violación de una menor de 14 años y la detención posterior de su presunto agresor, uno de los adolescentes tutelados en este centro. «No todos los menores son iguales», añade Nuria al hablar sobre la tragedia ocurrida. A su parecer, en estas situaciones el resto de jóvenes que habitan en el centro y no dan problemas son también damnificados en este tipo de casos, por el señalamiento que reciben.

Tras la agresión, el domingo se produjo un altercado en las inmediaciones del centro cuando un grupo de encapuchados golpeó a varios menores, ocasionado que uno de ello necesitara atención hospitalaria. Este contexto ha obligado a redoblar la presencia policial, que se encuentra presente durante todo el día de forma indefinida. Además, se han restringido las salidas de las instalaciones, aunque algunos adolescentes deciden salir a hurtadillas de las instalaciones.

Además de la presencia de las patrullas, este martes se ha desplegado un dispositivo especial debido a la concentración organizada por Vox a las 18.30 horas. El acto, prohibido por la Delegación del Gobierno por el «riesgo elevado de alteración del orden público y de la posibilidad de incurrir en un delito de odio», se ha celebrado igualmente reuniendo a más de un centenar de personas, entre simpatizantes de la formación y vecinos del barrio. El hecho de ignorar la prohibición expresa podría acarrear sanciones para la formación, según ha apuntado el delegado del Gobierno, Francisco Martín. Este acto se ha utilizado para reclamar el cierre del centro de primera acogida y manifestar la inseguridad generada en la zona. 

Vecinos que paseaban por la zona como Fátima percibe que en los últimos años ha aumentado la inseguridad, como motivo de su masificación. «No creo que todos los chavales que están en el centro sean malos, pero si hay grupos que no deberían estar aquí», apunta. Así, estima oportuno que los menores con perfiles más violentos o problemas de integración sean trasladados a centros de régimen cerrado, reservando estas instalaciones para aquellos chicos que conviven con el resto del barrio.

La apertura de este centro, en otros casos ha obligado a personas como Luisi y su madre a evitar pasar por ciertas zonas como el Parque de Clara Eugenia: «La tranquilidad que tenías antes de pasear por el parque se acabó, no sabes lo que te puede esperar». Luisi lleva toda su vida viviendo en Hortaleza y valora que la situación ha cambiado mucho y la apertura del centro ha influido de forma negativa en la seguridad de la zona. «Estás más alerta y en cuanto les ves te guardas el bolso o la cartera, porque desde lejos te espían para pegarte el tirón», confiesa.

«Hay una relación directa entre la inmigración y las agresiones sexuales a las mujeres. Exigimos inmediatamente el cierre de todos los centros de ilegales y la deportación de todos aquellos que han llegado de forma ilegal a nuestro país», ha expresado ll portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, Isabel Pérez Moñino durante la concentración. La portavoz de la formación también ha criticado la decisión de la administración central de prohibir el acto, calificando esta actuación como un acto de «censura» de un «Gobierno criminal, autócrata y censor».

Durante el encuentro, los efectivos policiales han cortado los accesos al centro de menores para evitar que pudieran provocarse altercados en las inmediaciones. Bajo el lema «los Menas a Marruecos, aquí no hay hueco» y otras proclamas se ha exigido reforzar las fronteras y repatriar a los menores y personas migrantes que cometan delitos. En medio del bullicio, algunos manifestantes han invocado la legítima defensa como alternativa si las administraciones no ponen en marcha medidas que solventen los problemas que se han expuesto. 

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