Tembici: ¿Por qué están en crisis las bicicletas compartidas en Bogotá?

Tembici: ¿Por qué están en crisis las bicicletas compartidas en Bogotá?

El concejal Juan David Quintero dice que, en efecto, sí hay estaciones afectadas por el vandalismo, pero que esa no es la única causa del debacle de Tembici. El problema, según Quintero, tiene que ver con una de las fuentes de ingreso del sistema: la falta de patrocinadores.

«Tembici, el sistema de bicicletas públicas de Bogotá, está quebrado, pero no por el vandalismo, como nos han hecho creer. Efectivamente, hay cerca de 100 estaciones vandalizadas y ya hoy anuncian el desmonte de 150 de 300 estaciones, pero la verdad es que ese sistema tiene dos fuentes de ingreso: las tarifas por alquiler de bicicleta y los patrocinadores», dijo el cabildante en un video publicado este martes.

«El problema es que ya no hay patrocinadores. Entonces, el único ingreso que tienen estas bicicletas son las tarifas que pagan los usuarios», añadió.

Cuando arrancó, Tembici tenía como patrocinadores a Vanti, empresa distribuidora de gas natural domiciliario, y al banco brasileño Itáu.

Carlos Felipe Pardo, experto en desarrollo urbano y movilidad, explica en su cuenta de X que, para que el sistema funcionaria, debía tener dos fuentes de financiamiento adicionales a las tarifas y los patrocinios: la publicidad y los subsidios. Pero el Gobierno, dice Pardo, no permitió los subsidios y la publicidad no cuajó porque había un sistema de publicidad exterior más ágil.

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Además, comenta el experto, el contrato de concesión para el sistema de bicicletas compartidas de Bogotá «siempre fue muy dificil» y la empresa no pasa por un buen momento en su país de origen: «Tembici es una empresa quebrada desde la matriz en Brasil. El contrato solo deja que les den plata y pues diifcil que a ellos les den algo si están quebrados».

A pesar de las limitaciones del contrato, dice Pardo, la empresa brasileña se presentó a la licitación porque «veía en Bogota una ‘valla publicitaria’ para luego operar en otras ciudades de la región«. Pero esa estrategia no funcionó y Vanti e Itaú se ‘bajaron del bus’.

Y sin patrocinios, complementa Quintero, la tarifa seguirá aumentando, y los viajes, disminuyendo: «Cuando había patrocinios […], la tarifa para el usuario costaba 1.300 pesos. Hoy ya va en 4.850. Y si seguimos viendo la tendencia, mientras en el 2023, cuando llegó a la cima del éxito y había cerca de dos millones de viajes al año, ahora ni siquiera vamos a llegar a los 900.000«.

En ese sentido, dice el concejal, el sistema está agonizando por «problemas estructurales del modelo financiero«, por lo que le pide al alcalde Carlos Fernando Galán salvar las bicicletas compartidas, bien sea cambiando de contratista o que el Distrito asuma directamente la operación.

Pardo, en cambio, asegura que la solución puede ser que cada persona use su propia bicicleta y que el Gobierno garantice buenos parqueaderos.

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