'Au Revoir Kabul': así escapó de los talibanes la selección femenina de baloncesto en silla de ruedas

'Au Revoir Kabul': así escapó de los talibanes la selección femenina de baloncesto en silla de ruedas


En agosto de 2021 los talibanes retomaron el poder de Afganistán. Tras la entrada en Kabul y su control, en apenas unos días todos los derechos de las mujeres afganas fueron revertidos: ya no podían trabajar, estudiar ni hacer deporte.

Fue entonces cuando todos los países que tenían gente en Kabul se dispusieron a su rescate, incluido España, que trajo a casi 4.000 personas.

Los periodistas Antonio Pampliega -reportero de guerra- y Paloma del Río -especializada en deportes-, se dispusieron a realizar una complicada operación: sacar del país la selección femenina de baloncesto en silla de ruedas y sus familiares.

Ahora, en 2025, estrenarán el documental 'Au Revoir Kabul', que cuenta en profundidad esta historia. Pampliega a hablado con Vozpópuli sobre la intrahistoria de ese rescate y cómo se gestó el documental.

¿Cómo se gestó el rescate del equipo de baloncesto? 

Yo conocía desde 2017 a Nilofar Payat, que era la capitana de la selección de basket. Teníamos trato personal, de hecho ese mismo año se iba a casar y me había invitado a tanto a mí como a mi mujer a celebrar la boda. Entonces, en el momento que los talibanes iban ganando terreno, yo escribí a Nilofar y le pregunté cómo estaba, cómo veía la situación. 

En el momento que los talibanes entran en Kabul, Nilofar me escribe, me dice que por favor la intente ayudar para escapar de Afganistán porque obviamente es una cara reconocida, es la capitana de la selección de basket que está en silla de ruedas y ha sido bastante beligerante contra ellos, entonces su vida corre peligro.

Yo empiezo a moverme junto con Paloma del Río, periodista de Televisión Española, y conseguimos unos salvoconductos para Nilofar y para su marido. Creo que a los tres o cuatro días de llegar los talibanes ella consiguió aterrizar en Madrid. Hablé con Nilofar cuando estaba en el aeropuerto de Torrejón y le mandé una serie de mensajes para ver cómo estba, y le dije íbamos a intentar sacar a todas las demás jugadoras porque me parecía mal que por trato personal solamente la sacase a ella como capitana. Pero claro, ella es la capitana de un equipo que ha dejado atrás, entonces íbamos a intentar sacarlos. 

Creamos un chat con todas las jugadoras del equipo de Baloncesto que se llamaba Au Revoir Kabul y tanto Paloma y yo desde ese momento empezamos a trabajar en conseguir todos los permisos y las acreditaciones para que las niñas pudiesen acceder a la base aérea, y de allí a uno de los aviones que las mandasen a Europa.

Nos daba igual a qué sitio de Europa, España o Alemania, el caso era que saliesen de allí. Estuvimos trabajando en esto, eran unas 10 o 12 niñas con sus respectivos familiares, pero hubo un atentado suicida por parte del Estado Islámico donde asesinaron cerca de 200 personas, las niñas estaban en ese momento en el aeropuerto y se cortó la evacuación.

¿Esto qué supone para el procesp? 

Pues un palo para ellas y obviamente un palo para nosotros, pero sobre todo para ellas, que se quedan atrás y que ven cómo una de las pocas vías de escape que les queda, desaparece.

Paloma y yo hablamos y decidimos continuar a pesar de que la situación ahora iba a ser mucho más complicada. Desde ese momento hasta marzo de 2024 no paramos hasta sacar a todas las jugadoras. Han sido 17 jugadoras con 16 familiares. 

¿Por qué se tardó tanto tiempo? 

Porque muchas de ellas no tenían los pasaportes en regla, tenían que ir al mercado negro a comprarlos porque en ese momento los talibanes no excedían pasaportes a las mujeres. Luego tenían que estar en las embajadas de España en Irán y Pakistán.

Una chica estuvo un año viviendo en Irán hasta que le dieron los permisos. Ha sido una odisea. De hecho, a día de hoy me siguen llegando, tanto a mí como a Paloma, correos de mujeres afganas, pero obviamente no lo podemos seguir manejando porque es inviable. Ha sido muchísimo dinero del cual también hemos puesto de nuestro bolsillo, y ya no es tan fácil como antes. Al contrario, los países europeos se han cerrado en banda y no admiten apetito en este asilo por parte de mujeres afganas, ni de hombres.

Para pedir una petición de asilo tienes que demostrar que tu vida corre peligro y si no es así, te lo niegan. ¿Y cómo demuestras que tu vida corre peligro? Pues con cartas, con fotografías donde los talibanes te hayan pegado, etc. Si no es así, te descartan.

¿Por qué? Porque según dicen ellos, el país no está en guerra porque está pacificado. Y dices, hostia, ¿en serio? 

¿Cómo de fácil o difícil os lo pusieron las administraciones?

Nos lo ponían bastante complicado. estuvieron esperando en Pakistán entre tres y seis meses. Tenían muchas peticiones de asilo y les pedían muchos papeles a las niñas.

Esto te lleva a tocar determinadas puertas, pedir determinados favores para que tengan un trato especial. Y luego sí que es cierto que con los diplomáticos de la Embajada de España en Teherán tuvimos un trato más cercano.

Fueron mucho más humanos que en Pakistán. Incluso les daban de su propio bolsillo dinero a las jugadoras, dinero que nosotros después a ellos se lo enviábamos por Bizum.

Es muy complicado y muy costoso enviar dinero. Entonces encontramos a estos diplomáticos que sí que se apiadaron de las niñas. Pero ya llegó un momento que es que por más que nosotros hacíamos, por más que nosotros intentábamos mover sus pasaportes para que tuvieran un trato preferencial, aquello se olvidó.

Y desde que sacamos a la última, que está en Santander viviendo, ya no hemos vuelto a sacar ninguna más. 

¿Con qué embajadas españolas tratásteis?

Solamente tratamos con las embajadas de España en Pakistán e Irán. Creo que Paloma, por su parte, sí que tuvo trato con algún ministro del Gobierno actual y con algún diputado o senador, no lo tengo en claro, pero sí políticos en activo para intentar que nos echaran una mano. Sí que es cierto que se consiguió agilizar algunos papeles al principio, pero luego ya nada.

¿Dónde se encuentran ahora?

Las sacamos a todas de Afganistán y las trajimos a todas en Europa. Cuatro están en España, una está en Gran Bretaña y las demás están en Alemania.

¿Sabes algo de las que están en España?

Latifa, que es con quien hemos hecho el documental, está viviendo en Villaverde. Ha conseguido traer a toda sus familia. Está trabajando en una empresa de Getafe que hace prótesis. Porque ella trabajaba con Cruz Roja haciendo protesis a los amputados.

Después tenemos otra en Barcelona, Halima, que también trabaja y está con su marido. En Santander está la última que trajimos. Esta es la única que sigue jugando al baloncesto y está con su hermano.

Y luego en Madrid tenemos a otra muchacha que vino con su hermana, y tiene más problemas porque tiene casi un 80% de discapacidad. Entonces es más complicado buscarle trabajo. Pero después de tres años aquí también ha conseguido traer a familiares.

Y de las que están en el extranjero solamente tengo trato con dos de ellas. El resto desaparecieron. 

¿Cómo de sencillo es para las familias vivir aquí, tener todos los papeles en regla y poder trabajar? 

Es muy complicado. A Latifa y su hermano los trajimos en 2021. Tardaron casi dos años y medio en conseguir los papeles. Ella tiene un 30% de discapacidad reconocida porque tiene polio. Tuvo que aprender castellano, que lo habla y lo escribe muy bien.

Ha tenido suerte porque es una persona que estaba formada. Y luego obviamente la empresa confió en ella y se da cuenta de que valía. Para el resto es mucho más complicado encontrar trabajo y sobre todo encontrar piso para alquilar. Porque nadie se lo quiere alquilar.

Son afganos y llevan poco tiempo en España. A pesar de que tienen detrás ONGs, les cuesta mucho. Yo que he tratado mucho con ucranianos y con afganos, los ucranianos lo tienen muchísimo más fácil a la hora de que los españoles les abran las puertas de alquilar, contratar, etc. Eso supone un hándicap. Y luego para traerse a las familias, los afganos lo han tenido muy complicado.

Latifa ha tardado tres años en traerse a su madre. Movimos papeles, embajadas, ministerios… Tres años ha tardado.

¿Cómo surgió el documental? 

El documental es un corto-documental de unos 20 minutos que se llama 'Au Revoir Kabul', el nombre del chat que nosotros creamos. Y es la historia de Latifa, de su huida.

Está prácticamente grabado el 80% por ella, con su teléfono móvil, y cuenta cómo estaba dentro de lo que es el perímetro del aeropuerto de Kabul el día del atentado.

Y también cómo llegan los talibanes otra vez al poder y la prohibición de jugar al baloncesto y de trabajar.

Estaba escondida y siguió trabajando en Cruz Roja hasta el último día que huyó con su hermano, que si no me equivoco fue el 30 de diciembre de 2021, cuando la conseguimos sacar a Pakistán, donde estuvo tres meses y de allí para España.

Es un documental que explica el sacrificio de muchas de estas niñas, porque al final salen todas las chicas del equipo de baloncesto. El tener que seguir haciendo su día a día en este nuevo Afganistán con nuevas reglas, donde las mujeres poco a poco iban perdiendo derechos y privilegios.

Y se ve claramente cómo progresivamente en el documental las chicas les iban prohibiendo cosas: Estudiar, ir al baloncesto, a trabajar, prácticamente estar encerradas todos los días en su casa. Eso es lo que hemos querido hacer, dar voz a las mujeres afganas.

Y lo sacamos este año porque llegamos a un acuerdo con todas las chicas afganas de que hasta que no sacáramos a la última del equipo, no salía el documental.

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