Rusia anunció este lunes el fin de la moratoria unilateral al despliegue de misiles de corto y medio alcance, una decisión que marca un nuevo capítulo en escalada armamentística.
La medida, tomada tras considerar que ya no existen las condiciones para mantener dicha restricción, pone fin a la pausa que Moscú se autoimpuso en 2019 tras abandonar el Tratado INF (Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio), acuerdo firmado en 1987 con EE.UU. para eliminar ese tipo de armamento.
El Ministerio de Exteriores constata la desaparición de las condiciones para mantener esa moratoria unilateral sobre el despliegue de ese armamento y está autorizado a declarar que la Federación Rusia no se considera más ligada a las limitaciones que se impuso en el pasado || Ministerio de Exteriores
Este paso incrementa las tensiones internacionales, especialmente en Europa, donde países miembros de la OTAN ya habían expresado su preocupación por la disolución del tratado INF. El anuncio podría provocar una respuesta armamentística en Occidente.
Trump acorta el plazo para la paz y amenaza con aranceles del 100%
La tensión entre Washington y Moscú escala un peldaño más. Este pasado viernes, el presidente de Estados Unidos volvió a lanzar una contundente advertencia a Vladímir Putin ordenando desplegar dos submarinos nucleares ante las "provocadoras declaraciones" del expresidente de Rusia, Dmitri Medvédev, sin especificar dónde.
Todo ello ocurre apenas días después de endurecer su postura frente al conflicto en Ucrania. Visiblemente frustrado, acusó al Kremlin de no mostrar voluntad real para alcanzar un alto el fuego, pese a las múltiples conversaciones previas. "Estoy muy decepcionado. Pensé que habíamos progresado, pero él sigue lanzando misiles y matando civiles", afirmó el mandatario tras los últimos ataques sobre Kiev.
En respuesta, redujo el plazo inicial de 50 días otorgado para lograr un acuerdo de paz y reiteró su amenaza de imponer aranceles del 100% a Rusia y a cualquier territorio que mantenga lazos comerciales con ella. El nuevo ultimátum vence el jueves 7 de agosto, aumentando la presión sobre Putin y añadiendo incertidumbre al futuro del conflicto.

