“Cada sorbo es una postal del sur de Francia”: Así son los 5 vinos favoritos de Brasserie Lafayette para el verano

“Cada sorbo es una postal del sur de Francia”: Así son los 5 vinos favoritos de Brasserie Lafayette para el verano


El verano ha llegado con toda su intensidad. Atrás quedan los chaparrones y las granizadas del inicio de junio. Ahora toca disfrutar del sol, de las noches interminables, de las reuniones con amigos y familia… y, por supuesto, del buen vino. En la capital española, hay un lugar que se ha consolidado como epicentro del disfrute estival con sabor francés: Brasserie Lafayette, un restaurante ubicado en el número 2 de la calle Recaredo, en una antigua lechería convertida en un rincón provenzal lleno de encanto.

A cargo del proyecto se encuentra el sumiller Sébastien Leparoux, apasionado de los vinos de su país natal y experto en seleccionar etiquetas que aún no han conquistado el mercado español, pero que merecen un lugar destacado en cualquier mesa. Su bodega, repleta de joyas francesas, ofrece opciones frescas, accesibles y perfectas para acompañar los meses más calurosos del año. En este reportaje, hacemos un recorrido por cinco referencias —tintos, blancos y rosados— que Leparoux recomienda para brindar con elegancia este verano.

Les Abeilles: la frescura floral del Loira

Sauvignon Blanc puro, directo desde los Coteaux du Giennois

Con un precio de 26 euros, Les Abeilles, de la bodega Domaine de Villargeau, es un vino blanco 100 % Sauvignon Blanc que se ha convertido en uno de los imprescindibles del verano en Brasserie Lafayette. Procedente de la región del Côteaux du Giennois, vecina de la célebre Sancerre, este vino seco y afrutado debe su nombre a las abejas que revolotean por el viñedo, atraídas por las flores de acacia que crecen en los alrededores.

Este vino destaca por su aroma floral y su sabor cítrico, con una acidez refrescante que lo hace ideal para abrir boca. En Lafayette se recomienda maridarlo con una ostra fresca como aperitivo o con la deliciosa raya meunière, uno de los platos estrella del restaurante. Una elección refinada para quienes buscan un blanco distinto y lleno de matices.

Mathilde Chapoutier Grand Ferrage Rosé: la elegancia de la Provenza

Si hay un color que simboliza el verano en Francia, ese es el rosado. Y ningún vino lo representa mejor que el Mathilde Chapoutier Grand Ferrage Rosé, procedente de la región de Côtes de Provence. Esta mezcla de cinsault, garnacha y syrah ofrece un perfil aromático delicado y un sabor equilibrado que funciona desde el aperitivo hasta la sobremesa nocturna.

Por 27 euros, este rosado se convierte en un compañero versátil para cualquier ocasión estival. Es ligero, frutal, floral y muy gastronómico, capaz de acompañar desde una tabla de quesos hasta una ensalada niçoise o un carpaccio de atún. En palabras de Leparoux: “Es el vino que uno puede beber de sol a sol sin cansarse. Cada sorbo es una postal del sur de Francia”.

Ibis: el tinto veraniego que rompe moldes

A menudo se asocia el vino tinto con el invierno, los platos contundentes y las sobremesas junto al fuego. Sin embargo, el vino Ibis, del Domaine Ravanès, demuestra que un tinto puede ser también perfecto para el verano. Elaborado en la región de Pays d’Hérault, una IGP poco conocida incluso en Francia, este coupage de cinsault, syrah y alicante bouschet rompe todos los tópicos.

Por 33 euros, Ibis ofrece un perfil aromático marcado por la fruta roja, una textura sedosa en boca y una ligereza inusual para un tinto. A pesar de sus uvas potentes, su carácter es afrutado, fresco y elegante, lo que lo convierte en una opción ideal para acompañar carnes frías, platos especiados o incluso pescados grasos. Un vino sorprendente que demuestra la diversidad del vino francés más allá de los nombres clásicos.

Poulsard En Rougemont: el Jura en estado puro

La región del Jura, al este de Francia, es conocida principalmente por sus blancos oxidativos, emparentados con los jereces andaluces. Sin embargo, también produce algunos de los tintos más ligeros y frescos del mundo, como el Poulsard En Rougemont, del Domaine Baud Génération.

Elaborado con la uva poulsard, típica de esta región, este vino se caracteriza por su bajo contenido en taninos, su color tenue y su suavidad extrema. A un precio de 30 euros, se presenta como una opción ideal para quienes buscan un tinto casi etéreo, que se bebe como si fuera agua. Peligrosamente fácil de beber, este vino se disfruta especialmente en días calurosos, acompañado de platos como verduras a la brasa, embutidos finos o cocina asiática. Un auténtico hallazgo que invita al descubrimiento de una región vitivinícola poco conocida en España.

Anjou Rouge: la fruta pura del Loira

Un cabernet franc sin barrica, directo del viñedo a la copa. La quinta recomendación de Leparoux es el Anjou Rouge, de la bodega Domaine de Forges. Se trata de un monovarietal de cabernet franc, elaborado con uvas muy maduras vendimiadas a mano y sin crianza en barrica. El resultado es un vino suave, aterciopelado y lleno de fruta fresca, con aromas a violetas, frambuesas y un leve toque especiado.

Con un precio de 26 euros, este vino del valle del Loira es una verdadera joya oculta, aún poco explorada por el consumidor español. Su perfil jugoso y directo lo convierte en el acompañante ideal de platos como la bullabesa, otro clásico del menú estival de Lafayette. Sin madera que lo maquille, este vino es pura expresión del terroir y una muestra del potencial de los vinos del Loira para brillar más allá de sus blancos más famosos.

Brasserie Lafayette: mucho más que una carta, una filosofía de vida

Además de su cuidada selección de vinos, Brasserie Lafayette ofrece una experiencia culinaria completa, con platos inspirados en la tradición francesa, presentados con mimo y pensados para el verano. Su jardín secreto es uno de los grandes secretos de Madrid: fresco, íntimo y decorado al más puro estilo provenzal. Un oasis en pleno barrio de Salamanca donde cada comida se convierte en una celebración.

Gracias al conocimiento y la pasión de Sébastien Leparoux, este restaurante no solo ofrece comida y bebida de calidad, sino que actúa como embajada informal de los vinos franceses menos convencionales. Sus recomendaciones son una invitación a explorar, a sorprenderse y, sobre todo, a disfrutar.

En un mundo donde muchas veces el vino se elige por su etiqueta o por su fama, propuestas como las de Brasserie Lafayette reivindican el valor del descubrimiento, la autenticidad y la estacionalidad. La selección de Leparoux no es solo una lista de vinos para el calor: es un manifiesto de lo que el buen vino puede y debe ser durante los meses de verano. Ligero, alegre, refrescante y, sobre todo, compartido.

Así que, ya sea para una cena romántica, un almuerzo con amigos o una copa tranquila al atardecer, estos cinco vinos —blanco, rosado o tinto— ofrecen el maridaje perfecto para el verano madrileño. Y qué mejor lugar para brindar que ese pequeño rincón de Francia que es Brasserie Lafayette.

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