Jerome Powell no teme las amenazas de Donald Trump. El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha decidido mantener los tipos de interés en su rango del 4,25 al 4,5%, pese a las insistentes peticiones del dueño del Depacho Oval para que la Fed los baje.
Según Powell, la política monetaria de la primera potencia mundial está bien posicionada para seguir aguantando los tipos a la espera de comprobar el impacto real de los aranceles impulsados por el presidente, cuyo último plazo concluye este mismo viernes.
"Si recortamos los tipos demasiado pronto, quizá no hayamos logrado acabar con la inflación. La historia está llena de ejemplos de que, si se recortan demasiado tarde, quizá se esté dañando innecesariamente el mercado laboral. Así que estamos buscando el momento correcto", dijo el pasado miércoles en la rueda de prensa para informar de su decisión.
El presidente de la Fed asegura que "aún queda mucho por entender" sobre los acuerdos y políticas arancelarias del líder republicano, concretamente, sobre las cifras, porcentajes que se aplican a cada territorio y el impacto en la inflación, uno de los talones de Aquiles de los presidentes estadounidenses.
"El nivel efectivo de los aranceles no fluctúa mucho en este momento, pero al mismo tiempo, quedan muchísimas incertidumbres por resolver", defendió Powell. Además, reforzando su decisión y pidiendo cautela, añadió que "el aumento de los aranceles ha comenzado a reflejarse con mayor claridad en los precios de algunos bienes, pero sus efectos generales sobre la actividad económica y la inflación están por verse".
Según el presidente de la Reserva Federal, "los efectos sobre la inflación podrían ser de corta duración, reflejando un cambio puntual en el nivel de precios". Sin embargo, también "es posible que los efectos sean más persistentes, y ese es un riesgo que debe evaluarse y gestionarse", defendió.
Solo el hecho de que Trump plantease despedir a Powell, pese a no poder hacerlo, provocó una caída de las acciones y del dólar.
La Fed añadió en un comunicado previo a la rueda de prensa que se seguirán vigilando de cerca los datos y evolución de las perspectivas económicas y sostuvo que, si surgen riesgos que puedan obstaculizar el logro de sus objetivos, el comité estará dispuesto a ajustar la orientación de su política económica.
"Aunque las oscilaciones en las exportaciones netas siguen afectando a las cifras, los indicadores recientes sugieren que el crecimiento de la actividad económica se moderó en el primer semestre", decía la nota de la institución.
Muy insistente con sus ataques a Powell
Desde que el líder republicano regresó al despacho con más poder del mundo -el pasado día 20 de enero-, ha insistido a Powell para que reduzca los tipos. Los ataques a la decisión de no bajar los tipos y al propio Powell han sido casi diarios, asegurando que la economía del país va "mejor que nunca" bajo su gestión.
El medio 'Los Angeles Times' publicó que durante una reunión privada de Trump con una docena de republicanos de la Cámara de Representantes, discutió la idea de despedir a Powell. Según el rotativo, el magnate afirmó que "casi todos los presentes dijeron que debía hacerlo".
Un día después, el republicano confirmaba que había estado hablando del asunto en privado, aunque afirmando que es "muy poco probable" que se deshaga de Powell. No obstante, aunque quisiera, lo cierto es que Trump no puede cesar al presidente del banco central de EEUU por un desacuerdo sobre política monetaria.
IMAGEN: El presidente de EEUU, Donald Trump. EFE
Según la legislación, el presidente del país norteamericano puede cesarle por causa justificada, aunque habría que detallar qué son causas justificadas o no según la 'Administración Trump'. Eso sí, solo el hecho de plantearlo provocó una caída de las acciones y del dólar.
Trump vuelve a incumplir su promesa con los aranceles
Este viernes, 1 de agosto, finaliza el plazo dado por Trump a sus socios comerciales para aplicar nuevos aranceles que sustituyan a los gravámenes considerados "recíprocos" por su Administración, un periodo de tiempo en el que instó a los países a negociar para no contar con dichos aranceles.
Sin embargo, y pese a prometer que se trataba de la última vez que aplazaba unos aranceles, una práctica habitual del magnate desde que regresó a la Casa Blanca, este jueves anunció que volvía a aplazar los gravámenes a los productos mexicanos otros 90 días.
Así, la incertidumbre es la sensación general de las economías mundiales y habrá que esperar para conocer si, realmente, se aplican los gravámenes este 1 de agosto.

