Un clima de desesperanza, represión y fatiga moral se ha adueñado de la oposición de Venezuela, que hoy, un año después de las polémicas elecciones presidenciales de 2024 en las que Maduro obtuvo una dudosa victoria, vuelve a ver cómo el chavismo ha ganado las principales alcaldías del país en las elecciones municipales del país.
"Hemos tenido una victoria histórica para la fuerza de la Revolución Bolivariana", ha exclamado el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, después de anunciar que su partido (Partido Socialista Unido de Venezuela) ha obtenido 285 alcaldías de un total de 335.
Los comicios han registrado una participación del 44 por ciento, según las declaraciones del presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), Elvis Amoroso, que ha celebrado una "nueva página en la historia de la nación"
Paralelamente, Maduro ha presumido de "un proceso ejemplar" y ha anunciado que, tras los resultados definitivos, va a "convocar inmediatamente a un Consejo Federal de Gobierno, con los alcaldes y gobernadores electos", para acelerar el financiamiento de proyectos.
Estas afirmaciones del líder chavista se contraponen con las denuncias de ONGs como Human Rights Watch (HRW), que critican el régimen y afirman que desde las presidenciales del año pasado, “las autoridades venezolanas están cometiendo abusos generalizados contra los críticos mediante detenciones por motivos políticos".
Ahora, las municipales dejan tras de sí, una aplastante mayoría chavista, que ha salido reforzada y victoriosa en todos los frentes. La, hasta ahora opositora y segunda ciudad más importante del país, Maracaibo, también ha caído.
La oposición ha conservado las caraqueñas, Chacao y Baruta, pero el Partido Socialista Unido de Venezuela ha logrado mantener el control que desde hace 25 años ejerce sobre el municipio Libertador de Caracas, donde se encuentran las sedes de los poderes públicos y buena parte de los organismos e instituciones del Estado, al ser reelegida la alcaldesa Carmen Meléndez.
A esta última, Maduro la ha definido como “humilde, honesta, disciplinada, trabajadora, capaz, eficiente, eficaz, madre, abuela y mujer".
Un régimen que no cambia
Fue justo hace un año, cuando Maduro declaró ganar las elecciones presidenciales de Venezuela con un 51% de votos oficiales, a pesar de que las fuerzas opositoras aseguran que el líder opositor, Edmundo Gonzalez Urrutia obtuvo hasta más del 70% basándose en actas y conteos alternativos.
Después de proclamarse Maduro ganador, hubo protestas en multitud de ciudades del país y una gran represión policial que se saldó con violencia y miles de personas presas por sus ideales políticos.
Ahora, un año después y tras estos comicios, el chavismo ha afianzado su poder político y el control institucional del país.
"Las autoridades venezolanas están cometiendo violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos contra los críticos", ha señalado la directora para las Américas de Human Rights Watch, Juanita Goebertus, en un comunicado difundido por la organización. "Las recientes liberaciones de personas detenidas arbitrariamente no ocultan el hecho de que cientos de presos políticos permanecen tras las rejas", ha agregado.
Asimismo, HRW ha denunciado que muchos detenidos hayan permanecido incumunicados y algunos "han sido sometidos a malos tratos y tortura, incluidas palizas, descargas eléctricas, asfixia con bolsas de plástico, aislamiento y reclusión en celdas de castigo diminutas, oscuras y hacinadas", recoge el texto.
Una oposición fragmentada
Dada la situación, la oposición se encuentra silenciada, exiliada y fragmentada.
González Urrutia, para muchos el verdadero presidente de Venezuela, tras el “pucherazo electoral” del año pasado, tuvo que huir tras recibir amenazas directas por declarar, apoyándose en Carter Center y la ONU, que las elecciones presidenciales no fueron limpias, ni libres, ni democráticas.
En agosto del año pasado se vió obligado a escapar a Colombia, para desde allí, volar a Madrid, desde entonces vive exiliado en la capital española. Sigue denunciando los excesos del Gobierno Chavista, y afirma que al considerar manipulado todo proceso electoral en Venezuela, no volverá a presentarse a ningún comicio.
Por otra parte, la líder opositora, Maria Corina Machado, sostiene que el régimen solo se sostiene por la violencia y el terror. Se ha visto abocada a vivir en la clandestinidad y en estas elecciones ha animado a no votar para no participar en unas elecciones que considera “manchadas” por la naturaleza criminal del chavismo.

