
Durante décadas fue simplemente un bocadillo rápido: pan de molde, jamón cocido y queso fundido, pasado por la plancha y servido sin pretensiones. Sin embargo, el 'bikini', como se conoce al sándwich mixto en Cataluña, ha resurgido como una de las grandes tendencias gastronómicas del momento. De ser una opción recurrente en desayunos de hotel y meriendas sin complicaciones, ha pasado a ocupar un lugar protagonista en cartas de autor, reinterpretado con ingredientes premium y combinaciones sorprendentes.
El término 'bikini' tiene su origen en la Barcelona de los años 50, cuando la sala de baile Bikini comenzó a servir esta sencilla delicia bajo el nombre de "bocadillo de la casa". En tiempos del franquismo, los nombres extranjeros no estaban bien vistos, así que se camuflaba bajo denominaciones neutras. Pese a ello, el apelativo acabó imponiéndose, y hoy forma parte del imaginario popular catalán.
Este 2025, el 'bikini' se ha convertido en uno de los platos estrella de las cartas más trendy. Con versiones que incorporan mortadela trufada, sobrasada, quesos artesanos o ingredientes vegetarianos, el viejo sándwich mixto ha mutado en lienzo creativo. Y en Madrid, hay un lugar donde todo gira en torno a él: The Bikini Bar, en pleno corazón de Chamberí.
Un homenaje al sándwich más clásico
Ubicado en el número 10 de la calle Luchana, The Bikini Bar rinde tributo al clásico catalán desde una mirada moderna, canalla y gourmet. Su propuesta es clara: poner al 'bikini' en el centro de la experiencia gastronómica. Y lo hace con una carta monográfica donde este bocadillo se convierte en protagonista absoluto, sin renunciar a la variedad ni al ingenio.
La clave está en el pan, que no es cualquier pan: un brioche suave, dorado con abundante mantequilla, primero a la plancha y luego al horno, lo que le confiere un exterior crujiente y un interior esponjoso. A partir de ahí, las posibilidades son muchas. Desde el más clásico , jamón y queso, hasta propuestas que rozan lo experimental, como el bikini de sobrasada menorquina con miel y queso, un guiño que mezcla salado y dulce con una armonía inesperada.
Bikinis para todos los gustos
Una de las virtudes de The Bikini Bar es que no se queda en lo básico. Todos los 'bikinis' pueden pedirse con huevo (añadiendo un toque brunchero y goloso), con pan sin gluten o en versiones vegetarianas. Destaca, por ejemplo, el bikini de calabacín a la brasa con queso fundido y pepinillos, que combina texturas y sabores sin echar de menos el jamón. Para los que buscan un sabor intenso, el bikini de mortadela trufada está entre los más solicitados.
La carta está pensada para compartir, o no, y cada versión del bikini viene cuidadosamente presentada, cortada en dos mitades que dejan ver el relleno derretido. En cada bocado se nota la intención de convertir un plato cotidiano en algo digno de disfrute pausado.
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Más allá del 'bikini': tapas y un guiño al brunch
Aunque el sándwich es el centro del universo en The Bikini Bar, el local no olvida otros placeres. Para quienes buscan algo más, hay una selección de tapas castizas con un toque actual. Las gildas de anchoa 00, las alcachofas fritas, la ensaladilla rusa y las patatas bravas aportan variedad y equilibrio a la oferta, manteniendo el nivel de calidad y sabor en cada plato.
Mención especial merece la propuesta de brunch: un croissant relleno de jamón y queso, coronado con huevo y salsa benedictine, y acompañado de patatas fritas. Ideal para los fines de semana o para quienes hacen del desayuno una comida principal, es una opción contundente y sabrosa que reafirma la versatilidad del concepto.
Un local para cualquier hora del día
Diseñado como un espacio non stop, The Bikini Bar invita a dejarse caer en cualquier momento: desayuno, comida, merienda o cena. Su cocina está abierta durante todo el día, lo que permite disfrutar de un bikini recién hecho sin mirar el reloj. El ambiente es relajado, con una estética contemporánea que mezcla lo urbano con toques mediterráneos, y una terraza perfecta para los meses cálidos que convierte la experiencia en algo aún más apetecible.
La ubicación en Chamberí, uno de los barrios más vibrantes de Madrid, refuerza su vocación de local de referencia. En una ciudad donde las modas gastronómicas cambian a velocidad de vértigo, The Bikini Bar se posiciona como un concepto sólido y bien ejecutado que ha llegado para quedarse.
El 'bikini' ya no es solo un bocadillo para salir del paso. Gracias a propuestas como la de The Bikini Bar, se ha convertido en un emblema de la cocina reconfortante y bien hecha, un sándwich con identidad propia que se permite jugar, reinterpretarse y conquistar a nuevos públicos. En una época en la que el fast food y la alta cocina buscan puntos de encuentro, este lugar demuestra que, con buenos ingredientes y una idea clara, cualquier plato, por humilde que parezca, puede convertirse en una pequeña obra maestra. Y en este caso, viene envuelta entre dos rebanadas de pan.

