Primeras represalias de Trump: se plantea un boicot al turismo y endurecer los visados a altos funcionarios

Primeras represalias de Trump: se plantea un boicot al turismo y endurecer los visados a altos funcionarios


"Vamos a hacer que España pague el doble en aranceles tras su negativa de aumentar el gasto el defensa al 5%, porque su economía va bien". Estas fueron las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante la última Cumbre de la OTAN. El foco del magnate cambiaba y se centraba en un individuo: Pedro Sánchez. La negativa del líder socialista a aceptar el compromiso de gasto en defensa de los aliados desató la ira del republicano y, pronto, la amenaza fue real. "Pagará", espetó. Una amenaza que se incrementa ahora, con un plan que atacaría al pilar económico del país, así como a la vía diplomática. 

La respuesta del inquilino de la Casa Blanca a la negativa de Sánchez de aceptar su idea de gasto no sorprendió. Desde que regresó al despacho con más poder del mundo, Trump ha empleado la amenaza arancelaria casi a diario para tratar de lograr concesiones por parte de otros países, como fueron México o Canadá. Sin embargo, la advertencia de esta vez no es factible tal y como él ha propuesto. 

"Cuando negociemos algún acuerdo comercial les haremos pagar el doble", aseguraba para añadir que, aunque "su economía va muy bien", esta "podría desaparecer de un plumazo si ocurriera algo malo". "Dígale que se van a unir", se dirigía a un periodista, "¿España va a ser el único que no? No tiene sentido. Es injusto".

Según el líder republicano, la actitud de España se traduce en que quieren aprovecharse de la inversión del resto de aliados de la OTAN. "Pero tendrán que devolvérnoslo con el comercio", avisó.

No obstante, Sánchez tiene un escudo que sin duda utilizará. Los tratados de la Unión Europea prohíben que los países miembros negocien acuerdos comerciales individuales, por lo que la 'guerra comercial' se trasladaría a la Comisión Europea que, previsiblemente, respaldará al país en caso de que Trump opte por tomar medidas individuales y será quien asuma el coste. También político. 

España y Estados Unidos no pueden, por lo tanto, negociar un acuerdo comercial y Sánchez -o cualquier líder europeo- tiene vetado viajar a la primera potencia mundial para negociar. En concreto, el artículo 28 del Tratado de la Unión Europea prohíbe a los países miembros tener tasas arancelarias individuales con terceros países. 

España podría trasladar sus productos a países vecinos para evitar el gravamen económico. Así, entre las pocas opciones que figuran en la lista del republicano para tratar de hacer efectiva su amenaza estaría la de imponer aranceles más elevados a productos específicos.

De esta manera, se evitan tratos de favor y aranceles preferenciales con territorios más grandes o que resulten más atractivos. Pero también sortear justo la idea de Trump: que un tercer país -como EEUU- castigue a uno de los miembros de la UE frente a otros. 

Si esto ocurriese, España podría trasladar sus productos a países vecinos para evitar el gravamen económico. Así, entre las pocas opciones que figuran en la lista del republicano para tratar de hacer efectiva su amenaza estaría la de imponer aranceles más elevados a productos específicos que se exporten desde este país, como ya hizo con las aceitunas. A día de hoy, las exportaciones más significativas son las de maquinaria, los aparatos electrónicos, aceite o productos farmacéutico. 

 

España compra más a EEUU de lo que vende

Sin embargo, la compraventa de bienes y mercancías es deficitaria para España. Este país compra más al gigante estadounidense de lo que vende, por lo tanto, unos aranceles específicos no perjudicarían tanto a este país. Por ello, Trump está buscando alternativas que sí puedan resultar una amenaza para Sánchez por su reticencia a aceptar el requisito del 5%.

Y si un líder externo quiere hacer daño a la economía española hay un sector al que atacar. El turismo generó unos 207.763 millones de euros en este país en 2024, lo que representa un 13,1% del Producto Interno Bruto (PIB) total. Este es un dato de sobra sabido, también para el líder de la primera potencia mundial.

Por ello, la estrategia del mandatario pasa ahora por tratar de boicotear el motor económico. Un boicot a un turismo que va camino de nuevas cifras récord. Entre enero y abril, España recibió a 1,07 millones de turistas estadounidenses, un 9,6% más frente al mismo periodo del año pasado. En 2024, la cifra alcanzó los 4,3 millones de turistas procedentes de norteamérica.

 IMAGEN: El presidente de EEUU, Donald Trump, en la Casa Blanca. EFE

De hecho, este año la lista de rutas directas entre ambos territorios es de 25, en las que se conectan 11 ciudades de EEUU con seis españolas. La previsión de datos de frecuencias de vuelos directos entre EEUU y España es de que se superen las 5.000. Asimismo, según Turespaña, los turistas estadounidenses son de los más fieles, ya que repite más de un 40% y sus estancias son de más de una semana. 

España es el segundo destino con mayor nivel de satisfacción turística en el mercado norteamericano, solo superado por Italia. 

De esta manera, si Trump trata de presionar a Sánchez, en el turismo encontraría la llave para lograr concesiones.

Restringir el acceso a altos funcionarios

Esta no es la única estrategia de presión del mandatario. Entre los planes de Trump también está restringir más el acceso de los altos funcionarios al país, lo que dificultaría aún más las relaciones diplomáticas. 

Los altos funcionarios españoles que viajan a EEUU por motivos oficiales necesitan un visado tipo A1 o A2, no pueden hacerlo con visados de visitante. Este tipo de visado es específico para jefes de estado, jefes de gobierno, embajadores, ministros, diplomáticos y otros funcionarios gubernamentales de alto rango. Entre otros requisitos, para este visado es necesaria una nota diplomática o verbal de la embajada o Ministerio de Asuntos Exteriores.

Hace solo unas horas, el magnate ha insistido en que "España no ha cumplido [con el compromiso del %5] pero lo hará".

La excepción reside en los jefes de Estado o de Gobierno, que tienen derecho a un visado A1 independientemente del motivo de su viaje. En este sentido, parece que el presidente estadounidense quiere comenzar a presionar a Sánchez endureciendo y limitando el ingreso de altos funcionarios españoles en EEUU. 

Hace solo unas horas, el magnate ha insistido en que "España no ha cumplido [con el compromiso del %5] pero lo hará". "Era el único país que, de alguna forma, intentó evitar poner el dinero", ha asegurado en rueda de prensa, sin insistir en su amenaza arancelaria, y a solo unos días de que termine la prórroga del último arsenal arancelario, plazo previsto para el 9 de julio. 

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