Nunca Emmanuel Macron había parecido tan lejos de la realidad. Nunca esa realidad le ha mostrado la profundidad de la brecha que le separa de la vida cotidiana de sus administrados. La enésima cuchillada de un adolescente, que ha causado la muerte a una vigilante de colegio, destroza el relato de un presidente que se niega a aceptar la evidencia.
Macron preparaba esta semana la 'Cumbre de los océanos', en la ciudad de Niza. Nadie puede sentirse indiferente a la degradación de la parte líquida del Planeta. Pero el presidente, necesitado de atención – y si es a nivel internacional, mejor, – protestaba porque la opinión pública y los medios de comunicación prestaban menos atención a la reunión organizada por la ONU que a la realidad cotidiana de sus compatriotas, alarmados no solo por la pérdida de poder adquisitivo y la degradación de los servicios públicos, sino por el aumento de la violencia juvenil en las calles y en el interior de los colegios. Todavía estaba presente el recuerdo de los dos muertos tras el partido PSG-Inter y, en especial, el de un joven de la localidad de Dax, de 17 años, a manos de otro de 16.
Macron denunció a los que prefieren 'brainwasher' (sic) sobre la invasión del país y sobre los últimos “sucesos”. Utilizar un inglés deformado en vez de utilizar su lengua para denunciar el lavado de cerebro del que acusa a ciertos políticos (incluidos dentro de su gobierno) y medios (la 'fachosfera' y los 'pseudomedios', traducido al idioma 'Sanchezpañol') es ya algo patético; pero banalizar los interminables casos de violencia que afectan a todas las regiones del país se interpretó como un desprecio y un alejamiento de las verdaderas preocupaciones de sus compatriotas, como señalan todas las encuestas.
Cuarenta y ocho horas después de su exabrupto, Francia vivía otro drama. Un adolescente de 14 años asestaba cuatro puñaladas a una vigilante de su colegio, con un cuchillo de 24 centímetros de hoja que llevaba en su mochila. El colegial no se frenó incluso ante unos gendarmes que precisamente llevaban a cabo un control aleatorio de armas blancas entre todos los alumnos del mismo liceo, situado en la ciudad de Nogent. La auxiliar del centro, Melanie G., de 31 años y madre de un bebé de corta edad, murió 'in situ' antes de poder ser evacuada hacia un hospital.
Macron: la culpa es de los periodistas y de internet
El presidente, que dos días antes minimizaba la atención prestada al supuesto – según él – aumento de la violencia callejera entre jóvenes, tuvo que reaccionar en la televisión pública en un programa destinado a lucirse por su defensa de los mares. El jefe del Estado y nuevo guardián de los océanos realizó una faena verbal de aliño y manifestó “la emoción de todo el país”, “una epidemia de cuchilladas” y anunció “sanciones masivas”. Dijo Macron que “existen muchos factores” para explicar el fenómeno, entre los que enumeró “la explosión de las familias”, es decir, ausencia del padre, y madres solas educando a sus hijos; las redes sociales en “una generación perdida”, y concluyó asegurando que, si la UE no se pone de acuerdo en prohibir las redes sociales a los menores de 15 años, Francia lo hará por su cuenta. Pero, subrayó especialmente la culpa de los periodistas de las cadenas de información continua y, cómo no, la recuperación política de Marine Le Pen.
Los encargados de la comunicación del primer ministro, François Bayrou, también improvisaron. El jefe de Gobierno, a la misma hora y en la cadena rival repitió el hallazgo de “epidemia de cuchilladas”. Bayrou lanzó la genial idea de “prohibir la compra de cuchillos por internet” (cuando normalmente los asesinos se utilizan cuchillos caseros), la instalación de detectores de metales en los colegios (inservibles para los puñales de cerámica) y la prevención de los problemas de salud mental entre los jóvenes (para lo que no existen medios ni suficientes especialistas).
A la misma hora del asesinato de Melanie G. en Nogent, la madre de otro adolescente muerto a machetazos explicaba en televisión que cuando fue recibida por la ministra de Educación y número dos del Gobierno, Elisabeth Borne, esta le anunció que no se pueden tomar medidas en caliente y bajo la emoción; que había que “reflexionar” sobre el problema.
Una ideología que impide ver la realidad”.
Ni el presidente, ni el jefe de Gobierno ni la responsable de Educación mencionaron la falta de respuesta judicial, es decir, el laxismo a la hora de juzgar a los menores, ni el borrado al que ha sido sometida la autoridad, ya sea representada por policías, padres y, especialmente, profesores de escuelas y colegios públicos, gracias a “una ideología que impide ver la realidad”, como recalca el pedopsiquiatra Maurice Berger, en su libro 'Menores violentos, Estado inconsistente. Por una revolución penal'.
"Desaparición de reglas y límites"
Berger, 'cancelado' por la prensa de izquierda, es uno de los especialistas que desde hace más de tres décadas advierte sobre la “desaparición de reglas y límites que impiden a los niños interiorizar códigos y valores para su inserción social”. Este especialista propone la comparecencia inmediata de menores delincuentes y penas cortas de prisión. Estas medidas formaban parte del programa del ex primer ministro centrista Gabriel Attal, pero la izquierda paralizó sus iniciativas en la Asamblea. Una diputada 'verde' se congratuló de haber frenado “una huida hacia delante reaccionaria”.
A esa izquierda le debe parecer correcta la pena de 10 meses – sin ir a prisión – aplicada por un juez a dos menores que jugaron al fútbol con la cabeza de un joven de 25 años al que asaltaron sin ningún motivo. La víctima sufrió fisuras en el cráneo, desgarro de meninges y nunca volverá a poder trabajar. Otro ejemplo, esta vez de dos asesinos, de 16 y 17 años, ya conocidos de la Justicia, que clavaron varias veces un machete en el pecho de Elías, 15 años. Un hecho que no solo algunos políticos, sino parte de la prensa y en especial la oficial y única, France-Presse, manipularon y hablaron de “cuchillo”, en lugar de machete, y escribieron que Elías se negó a entregarles el celular, lo que no era cierto. ¿Para ocultar qué?
La mayoría de los autores de los asesinados en los últimos meses pertenecen a familias procedentes de la inmigración extraeuropea".
Para nadie es un secreto que la mayoría de los autores de los asesinados en los últimos meses pertenecen a familias procedentes de la inmigración extraeuropea. Como ocurre en España, en cuanto se produce un hecho delictivo se busca el nombre y apellido de los agresores. La ley francesa prohíbe hacerlos públicos hasta la celebración del juicio, pero cuando los navajeros son franceses autóctonos (una ínfima minoría) sus nombres son comunicados rápidamente a la prensa, como ha sido en el caso de Nogent.
Medio siglo de pedagogismo: cursos de empatía
Justificar por problemas mentales o por la adicción a las redes sociales el comportamiento de adolescentes violentos sirve para esconder la 'deconstrucción' de la autoridad en todos los ámbitos. “Medio siglo de derivas pedagogistas e igualitaristas”, denuncia el periodista y ensayista Ivan Riufol en la publicación 'Causeur'. En la escuela pública nociones como el trabajo, el esfuerzo o el sacrificio son considerados perjudiciales para unos alumnos a los que no se les exige respeto ni siquiera hacia el profesor: nadie se levanta cuando entra en clase; nadie se pone de pie para dirigirse a él, y si osa ponerle una nota baja o quejarse de su comportamiento, la dirección del centro dudará de apoyar a su trabajador. Más de 5.000 profesores han pedido protección en 2023. Eso sí, se multiplican ideas como los "cursos de empatía", la distribución de folletos de información o la creación de un número verde…
Es también curioso que ahora, tanto Macron como Bayrou, hablen de hogares desestructurados por la ausencia de padre. Después de décadas de señalar al patriarcado como el mal absoluto, hoy reconocen que muchos de esos asesinos y otros miles de delincuentes juveniles viven en familias donde el padre se ha fugado, eso sí, con las pagas sociales en el bolsillo. Olvidan también señalar que muchas madres solas y con dificultades económicas saben educar a sus hijos en la legalidad, haciendo respetar reglas e imponiendo límites.
Naïma Moutchou, diputada del partido Horizons (centroderecha) y vicepresidenta de la Asamblea Nacional, presentó hace dos semanas un informe al primer ministro en el que preconiza una respuesta penal más firme, sanciones rápidas y penas cortas de prisión. Moutchou considera que la urgencia es total: “En Francia, la violencia juvenil armada es una realidad brutal, que toma raíces y se extiende. Es necesario un electrochoque político, institucional y nacional”.
Los franceses se arman
En 2024, se contabilizaron 10.397 ataques con cuchillo en Francia de los que 180 se produjeron en colegios de la región parisina. Más de 6.000 cuchillos fueron requisados en el mismo año. Los ataques con arma blanca encabezan el ranking de agresiones armadas, 34%, delante de bombas lacrimógenas (20%) y armas de fuego (9%).
Por supuesto, los adolescentes no son responsables de todos los ataques con cuchillos. Salir de casa armados con un puñal forma también parte de las costumbres de adultos de ciertas culturas instaladas generosamente en territorio francés. En cualquier caso, hoy miles de franceses se arman también por miedo a ser atacados y poder defenderse: cuchillos y navajas para los hombres, bombas de gas pimienta y llaveros con alarma para las mujeres. Toda una espiral de violencia, paranoia, desconfianza y miedo que para Macron forma parte de la categoría de “sucesos” que no deben oscurecer su acción exterior por la paz en el Mundo y la preservación del Planeta.

