Natalia y Rory acababan de aterrizar en Madrid tras un vuelo de 12 horas desde Los Ángeles y, con la esperanza de llegar «prontito» a casa, habían comprado billetes de tren a Alicante con salida a las 15.00 horas desde la estación de Chamartín. «Pero nos hemos encontrado con este desbarajuste», cuenta a 20minutos la pareja, que, al igual que otros cientos de viajeros, se encuentra paralizada en el vestíbulo tras el corte de la circulación del tráfico ferroviario de alta velocidad en la estación. «Esto es insostenible. No nos dicen nada, nos tienen aquí hacinados», recalca Natalia. «Solo hay una pobre persona con un megáfono en la mano diciéndonos lo poco que sabe», añade indignada.
Una avería que ha sumido nuevamente a la estación en un caos cuyo origen se encuentra en el descarrilamiento de la locomotora de un Alvia Alicante-Palencia poco antes de las 14.00 horas, según ha informado la gestora de la infraestructura ferroviaria Adif. Esta salida del eje ha provocado una bajada de tensión eléctrica que ha obligado a cortar la circulación de todo el tráfico de trenes AVE con destino y origen en Chamartín. Mientras el personal trabaja para restablecer el servicio, los viajeros, agolpados en los pasillos y zonas comunes de la estación, buscan respuestas. «Hay miles de historias, pero estamos todos agotados, Lo podrían gestionar de una manera más profesional», explica Natalia.

Actualizaciones megáfono en mano
El primero en romper el silencio es un trabajador de Renfe que llama a los pasajeros del tren con destino Santander megáfono en mano. Su salida estaba prevista a las 13.40 horas, y el reloj marcaba ya las 15.45 horas. Minutos después, el mismo operario llama a los viajeros a Valladolid con billete a las 14.23 horas. Ana, que tenía previsto viajar a Gijón a las 16.37 horas, trata de mantenerse en pie con dificultad. «Estoy muy mal de la espalda y tengo que apoyarme en la pared mientras espero a que me avisen de a dónde tengo que ir», cuenta a este periódico.
A su alrededor, las colas para pasar el control de seguridad no avanzan, los paneles de salidas muestran trenes con horas ya vencidas y los viajeros deambulan entre las maletas con cara de resignación. «Me siento mal, cansada. Cuando ves estas cosas en la televisión nunca piensas que te va a pasar a ti. Es la primera vez que me pasa, y espero que la última», señala la mujer.
Otras, como Cristina y Julia, intentan tomárselo con humor. «Nos vamos a Segovia, pero a ver si llegamos. Porque una cosa es que vayamos y otra es que lleguemos», bromea Cristina, mientras organiza un aperitivo improvisado sobre su maleta con dos latas de cerveza y unas patatas fritas. Las dos viajeras, habituales del AVE, han vivido ya varios retrasos en los últimos días. «Esta última semana he tenido tres», confiesa Cristina. «Cuando te dicen que la avería es en la catenaria ya calculas más o menos, pero cuando te dicen que es una avería eléctrica… sabes que va para largo», bromea la segoviana.


A unos metros, Raquel y Beatriz miran de reojo el panel que no actualiza la salida de su tren a Valencia. «Salíamos a las 16.30 horas, pero todavía no han informado de nada. Lo peor es que en la app de Renfe no dicen nada tampoco», lamenta Raquel. «La megafonía no funciona. Están usando un altavoz manual o directamente hablando a gritos… es indignante. Esperaremos a que digan algo y confiamos en que podamos coger el tren», añade Beatriz.
Hacia la misma comunidad se dirige Mario, que cuenta con un billete destino Alicante con salida a las 15.00 horas. «Estamos cansados de esperar porque no hay ninguna respuesta por parte de la compañía», explica indignado. «Llevamos más de dos horas aquí de pie esperando, sin saber ni siquiera si el tren va a salir». Reconoce que no es la primera vez que sufre este tipo de retrasos a la hora de coger un tren, pero señala que ahora, «lo único que les queda» es esperar.
Para los viajeros con destino al corredor de Levante la solución pasa por Atocha. A las 16.45 horas, una trabajadora de Adif informaba a voces de que los trenes con destino a la Castellón, Valencia, Alicante o Murcia desde antes de esta hora saldrían desde la céntrica estación, donde los viajeros derivados se han sumado a la gran afluencia de los habituales y han provocado la saturación de las instalaciones. Allí, el personal de la estación y de las compañías ferroviarias intentan ahora organizar la excesiva afluencia de pasajeros y orientarlos hacia las diferentes vías donde hayan sido derivados sus trenes.

Sin embargo, la tensión no ha tardado en estallar. Cientos de viajeros, desplazados allí tras la reubicación improvisada de los trenes con destino al Levante, esperaban agolpados frente a los paneles y controles de acceso, visiblemente molestos por la incidencia. «¿Dónde está Óscar Puente?«, gritaban algunos, en referencia al ministro de Transportes, cuya ausencia en mitad del caos ha sido recriminada entre los usuarios.
Mientras tanto, Adif asegura que ya se han recuperado las conexiones con el norte peninsular (Galicia, Asturias, Castilla y León, Cantabria), pero que la circulación de alta velocidad entre Chamartín y el Levante no se recuperará en lo que queda de jornada. La normalidad aún parece lejana para los que siguen paralizados en Chamartín, sin saber a qué hora —ni desde qué estación— llegará su tren.

