La gran evasión. Cuando estallan las crisis económicas, uno de los sectores que más sufre es el cultural. Quizá porque cuando hay escasez hay que recortar por algún lado o porque no hay alegría para grandes disfrutes, lo cierto es que las artes, las buenas, son las primeras afectadas. Sin embargo, la cultura no es en absoluto algo accesorio: una buena película, una serie palomitera, una canción o una novela no solo nos ayudan a evadirnos, sino que nos salvan de muchos sinsabores. El sector editorial celebró ayer sus mejores cifras desde 2008, cuando ese crac económico resonó en todos los hogares. Y eso significa que hoy leemos más. Y, por tanto, somos más felices. O, al menos, podemos escaparnos más a menudo de esta realidad a menudo tan complicada –por no poner otro adjetivo– que nos rodea.

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