No lo ha dudado ni un instante. Al igual que otros políticos del mundo, Carlos III de Inglaterra se ha enterado de la noticia de que Joe Biden ha sido diagnosticado con un cáncer de próstata agresivo con metástasis ósea y no ha dudado en enviarle sus mejores deseos. Pero mientras que multitud de presidentes y dignatarios han utilizado las redes sociales, desde Buckingham Palace, de hecho, ya han confirmado que el monarca, el cual lleva sometido a un tratamiento contra un cáncer —en su caso no se ha especificado jamás de cuál se trata— desde que se lo detectaran a principios de 2024, le ha enviado al exmandatario de Estados Unidos una carta personal.
Aunque el contenido de la misiva es confidencial, como se han apresurado a puntualizar desde varios medios anglosajones, no cabe duda de que la ha tenido que escribir con bastante celeridad, dado que fue el pasado domingo 18 de mayo cuando el anterior inquilino de la Casa Blanca, de 82 años, seis más que el rey británico —ambos, además cumplen en noviembre—, hizo el anuncio público de su enfermedad, detallando cómo, a pesar de ser «una forma más agresiva de la enfermedad», también es cierto que «parece ser sensible a las hormonas», lo cual permitiría «un tratamiento eficaz».
La relación entre Carlos III y Joe Biden ha sido siempre afectuosa. La última vez que se vieron fue en el castillo de Windsor, en julio de 2023, en una visita del mandatario norteamericano a suelo inglés. Por aquel entonces, un portavoz de la familia real británica aseguró que la relación entre el matrimonio Biden con el rey la reina Camila era «extremadamente cordial», máxime porque el demócrata ya había acudido a Londres el año anterior para el funeral de Isabel II, así como en 2021 se había reunido con Carlos III, por entonces todavía príncipe de Gales, en Glasgow, en Escocia, con motivo de la conferencia por el clima COP-26.
Desde varios medios se ha puesto el foco en la diferencia entre la sencillez de Carlos III y, en cambio, lo que ha tardado Donald Trump en cargar contra su contrincante en las anteriores elecciones estadounidenses. Si bien el mismo día del anuncio de Biden el actual presidente utilizaba su cuenta en su red Truth Social para desearle «una pronta y exitosa recuperación» en su nombre y en el de su esposa, este martes ya cargaba sus tintas contra él en rueda de prensa.
Lo hacía, como han especificado desde periódicos como The New York Times, con una confusión de términos. «Se tarda mucho en llegar al estadio 9», afirmó, equivocándose al hablar del diagnóstico de Biden, pues su cáncer es de estadio 4 mientras que tiene una puntuación de Gleason, el índice que mide el nivel de agresividad de la enfermedad, que sí es de nueve. «Están pasando cosas de las que no se ha informado al pueblo, y tengo la sensación de que alguien va a tener que hablar con su médico», finalizó Trump.
El bastón del rey
A todo ello hay que sumar cierto runrún en los tabloides británicos después de los últimos eventos a los que asistió el monarca estos días: si bien el sábado acudía al Royal Winsor Horse Show, el lunes se acercó al Chelsea Flower Show. En ambos se le vio especialmente animado y charlando con gente de su confianza, como su hermano pequeño, el príncipe Eduardo, duque de Edimburgo, con el que estuvo durante la cita ecuestre, o con el exfutbolista David Beckham un par de días después.
Eso sí, hubo un detalle que hizo saltar las alarmas sobre el estado de salud del monarca: el uso de un bastón. Se trata de un complemento que en su día su madre, Isabel II, quien de hecho solía asistir cada año al evento ecuestre se celebra cada mayo en los terrenos del Royal Hospital Chelsea, comenzó a utilizar cuando principiaron sus problemas de movilidad. Por ello, que Carlos III apareciese en la cita con un bastón adornado con un elaborado mango en forma de rizo hizo que los seguidores monárquicos arquearan sus cejas.
Sin embargo, fuentes cercanas a La Firma han hablado para la revista Hello! y han intentado calmar las aguas, afirmando que la elección del bastón, hecho con una rama de árbol real, por parte del rey no es sino un guiño a su afición por la jardinería y al hecho de que se trataba de una tradicional feria de campo. Es decir que no tiene nada que ver con una cuestión de movilidad o de su enfermedad.
De hecho, desde The Blue Badge Co, una empresa que fabrica accesorios para personas con discapacidades, entre los que por supuesto se encuentran los bastones, ha recalcado que Carlos III podría estar utilizándolo dada su capacidad para «aliviar la presión sobre las articulaciones doloridas» así como para «mejorar el equilibrio». En su caso, además se trata de bastones muy ornamentales, por lo que es posible que el soberano los esté usando debido a su apretada agenda,
«Sin embargo, si se utiliza incorrectamente, un bastón puede aumentar el riesgo de sufrir una caída y provocar lesiones en otras zonas del cuerpo», han advertido, así como uno que no esté a la altura correcta puede llegar a ser perjudicial para la salud. A pesar de ello, desde el citado medio recuerdan otras ocasiones en las que el monarca, cuando todavía era príncipe de Gales, ha utilizado este complemento, con fotografías en 1998, 2004 o 2019 como ejemplos.

