Bruselas salva a España de los efectos de la guerra de aranceles y eleva su previsión de crecimiento al 2,6%

Bruselas salva a España de los efectos de la guerra de aranceles y eleva su previsión de crecimiento al 2,6%

La Comisión Europea ‘salva’, de momento, a España de los efectos negativos provocados por la guerra de aranceles alentada por Donald Trump. Bruselas ha elevado su previsión de crecimiento para el país este año hasta el 2,6%, tres décimas por encima de lo que proyectaba en noviembre. La incertidumbre que genera la política comercial de Estados Unidos sí que tendrá, sin embargo, un fuerte impacto a nivel europeo. En sus previsiones de primavera, que ha publicado este lunes, el organismo rebaja cuatro décimas su cálculo tanto para la Unión Europea en general como para la Eurozona en particular, situando el avance de esta última en el 0,9% este ejercicio. 

En el caso concreto de España, la Comisión prevé que la economía se beneficie tanto del efecto arrastre de un 2024 en el que se mostró más dinámica de lo previsto, al crecer al 3,2%, como del estirón del consumo de los hogares y de la inversión privada -una de las variables a la que más le está costando recuperarse tras la crisis de la Covid-. Así y mientras que la demanda interna seguirá siendo «el motor clave del crecimiento económico» durante el período de análisis, Bruselas advierte de que las crecientes tensiones comerciales provocarán que las exportaciones netas resten impulso al crecimiento tanto este como el próximo año. 

«El gasto de los consumidores se vería respaldado por nuevos aumentos de los salarios reales, aunque moderados, junto con un mayor crecimiento del empleo en un contexto de migración interna sostenida pero en desaceleración», apunta el organismo capitaneado por Úrsula von der Leyen en su informe específico para el país. Con todo, la incertidumbre en torno al comercio mundial y a los aranceles (Europa y EEUU mantienen una tregua para seguir negociando) pesará sobre el crecimiento de la inversión privada, pese a que la exposición directa de la economía española a la primera economía del mundo «sigue siendo limitada en general». Los tipos de interés más bajos y el despliegue de los fondos europeos ayudarán a compensar parte de este efecto. 

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