Mercedes García Rupérez, Bodegas Montecillo: «Al principio, como mujer, había que demostrar el doble para ser escuchada»

Mercedes García Rupérez, Bodegas Montecillo: «Al principio, como mujer, había que demostrar el doble para ser escuchada»

El mundo de la viticultura, históricamente dominado por hombres, ha comenzado a abrir espacio para las mujeres que, con esfuerzo y dedicación, están dejando su huella. Una de las figuras más destacadas de este cambio es Mercedes García, directora técnica y enóloga de Bodegas Montecillo, una de las bodegas más emblemáticas de La Rioja. Mercedes nos ofrece una visión sobre su carrera profesional, los desafíos que ha enfrentado como mujer en un sector tradicionalmente masculino, y su enfoque innovador para mejorar la calidad del vino.

La trayectoria profesional de Mercedes García es un reflejo de dedicación y pasión por la enología. Su carrera comenzó mientras aún estaba terminando su Máster en Enología y Viticultura en Madrid, trabajando en una finca experimental de viticultura y realizando catas y puntuaciones para una conocida publicación nacional.

«Comencé desde abajo, aprendiendo cada día y enfrentando los desafíos de un sector donde no había muchas mujeres. Mi primer trabajo en Castilla y León, luego mi experiencia en Chile, y finalmente en Cuenca, fueron fundamentales para formarme y entender cómo funciona la viticultura y la elaboración del vino en distintos contextos», recuerda Mercedes.

Su salto al Grupo Osborne, dueño de Bodegas Montecillo, fue un paso decisivo en su carrera. Tres años después, asumió la dirección técnica y enología de la bodega, donde ha continuado con su visión innovadora y comprometida con la calidad del vino.

Rompiendo barreras como mujer en un sector masculino

Uno de los temas más interesantes de la conversación con Mercedes fue el de los desafíos que ha enfrentado siendo una mujer joven en un entorno dominado por hombres. Cuando empezó, asegura que su criterio no siempre fue tomado en cuenta.

«Al principio, siendo una mujer joven, tenías que demostrar el doble. Los viticultores y bodegueros con más experiencia no siempre confiaban en lo que decía, y mucho menos en mis sugerencias. Lo que sí sucedía es que, cuando empezaron a ver los resultados positivos y las mejoras en la calidad, fue cuando comenzaron a escucharme», explica Mercedes con una sonrisa que refleja la fortaleza que ha demostrado a lo largo de los años.

Más de 15 años al frente de Bodegas Montecillo le han permitido a Mercedes obtener logros y satisfacciones tanto a nivel personal como profesional. Una de las grandes apuestas de la bodega ha sido poner el foco en el viñedo, y la calidad de la materia prima ha sido la piedra angular de su filosofía.

«Hemos basado mucho más los vinos de Montecillo en el viñedo. Cada tipo de vino nace en la viña, y el proceso de elaboración, crianza en barrica y botella, tiene un criterio muy claro, basado en las características de la materia prima», afirma Mercedes con convicción.

Uno de los mayores cambios que ha implementado en la bodega ha sido la incorporación de nuevas tecnologías sin perder el respeto por el proceso tradicional.

Innovación con respeto por la tradición

Mercedes nos habla con entusiasmo de los cambios introducidos en la bodega para mejorar la calidad del vino, siempre con un enfoque respetuoso hacia la uva y el viñedo. Uno de los avances más notables es el uso de sistemas de fermentación sin bombas de remontado, lo que permite una extracción más suave y precisa de los compuestos del vino. Además, se ha diversificado el tipo de materiales de fermentación, utilizando hormigón, cemento, madera y ‘flextanks’ para aumentar la versatilidad en la bodega.

«En Montecillo, creemos que la clave está en equilibrar la tradición con la innovación. Por ejemplo, hemos mantenido los trasiegos por gravedad, una técnica tradicional, pero con un toque moderno, como la inertización para evitar la oxidación», cuenta Mercedes con un tono cercano, demostrando cómo se logra la fusión de lo antiguo con lo nuevo.

Uno de los aspectos más destacados en la gestión de Mercedes es su compromiso con la sostenibilidad. Bajo su dirección, la bodega ha incorporado medidas respetuosas con el medio ambiente, como el uso de energía solar para los procesos que requieren electricidad. Además, Mercedes subraya la importancia del respeto por la tierra y el viñedo.

«El respeto por la tierra es fundamental para nosotros. El vino procede directamente de la viña, y cada viñedo es distinto, por eso es esencial conocerlas, cuidarlas y respetarlas. No hay buen vino de mala uva», afirma rotunda. En este sentido, también destaca la estrecha colaboración que la bodega mantiene con los viticultores locales. Muchos de ellos llevan más de 50 años confiando en Montecillo, lo que refuerza el sentido de pertenencia y compromiso mutuo.

«Para nosotros, el viticultor es una parte fundamental de la bodega. Hacemos un seguimiento integral durante todo el ciclo de la vid, ofreciendo formación y asesoramiento. Nos aseguramos de que la uva llegue en las mejores condiciones a la bodega, y siempre les pagamos a los viticultores a tiempo, lo cual es un aspecto muy importante para nosotros», explica Mercedes.

Una de las apuestas más destacadas de Mercedes ha sido la creación de nuevos vinos, especialmente los blancos. En Rioja, una región tradicionalmente asociada con los vinos tintos, Mercedes decidió explorar el potencial de las viñas blancas de Montecillo. «Hace años, Montecillo solo elaboraba un blanco joven monovarietal de viura, pero comenzamos a hacer pruebas y nos dimos cuenta de que nuestras viñas blancas podrían dar vinos de calidad comparable a los tintos», explica.

La respuesta del mercado ha sido muy positiva. «Nuestros vinos blancos, como el fermentado en barrica de tres variedades distintas o el Viura casi centenario, han sido un éxito de ventas. La gente sigue pidiéndonos estos vinos año tras año», comenta Mercedes con orgullo.

El legado de Viña Monty

Una de las referencias más emblemáticas de Bodegas Montecillo es el vino Viña Monty, que ha sido parte del legado de la bodega desde su fundación. Mercedes destaca la importancia de mantener este legado vivo y darle un toque contemporáneo. «Viña Monty es una referencia premium que nos conecta con la historia de la bodega, pero con un estilo más moderno. La botella, la etiqueta y el contenido son un homenaje a nuestros fundadores», señala.

El Día Internacional de la Mujer es el momento perfecto para reflexionar sobre la importancia de la representación femenina en el sector vitivinícola. Mercedes reconoce que, aunque en sus inicios ser mujer no era una ventaja, en la actualidad las cosas han cambiado considerablemente. «Ahora, en Rioja, hay más mujeres enólogas en bodegas de referencia que hombres. Afortunadamente, la calidad de nuestra opinión es lo que importa, no el género», comenta con satisfacción.

A las mujeres que están comenzando en el mundo del vino, Mercedes les deja un mensaje claro: «Que confíen en ellas mismas, que el esfuerzo y las ganas siempre tienen su recompensa. Ser mujer no es un impedimento, sino una ventaja, porque la sensibilidad que aportamos es única».

El futuro de Bodegas Montecillo

Para el futuro de Bodegas Montecillo, Mercedes tiene claro que la clave será adaptarse a los cambios sin perder la esencia de la bodega. Uno de los proyectos más ambiciosos es el lanzamiento de una gama de vinos ecológicos, una apuesta por la sostenibilidad y el respeto por el medioambiente.

«Queremos seguir haciendo vinos honestos, que cuiden la tierra y a las personas. Los vinos ecológicos son el futuro, y nosotros queremos ser parte de ese cambio», concluye Mercedes.

Mercedes García es un ejemplo de perseverancia, pasión y liderazgo femenino. Su trabajo en Bodegas Montecillo ha transformado la bodega, manteniendo la tradición y al mismo tiempo introduciendo innovaciones que han mejorado la calidad del vino. En un sector como el vitivinícola, donde las mujeres todavía son una minoría, Mercedes ha demostrado que con trabajo y dedicación no hay barreras.

Fuente