En el momento en el que el Papa Francisco renuncie o fallezca, el trono papal quedará vacante y, a partir de ese momento, el protocolo vaticano se pondrá en marcha. Los 138 cardenales con derecho a voto que existen a día de hoy quedarán convocados a un cónclave en Roma del que saldrá elegido el próximo sucesor de Pedro, que será uno de ellos. Una decisión que marcará el nuevo rumbo de una Iglesia a la que pertenecen 1.500 millones de personas en todo el mundo y que, teniendo en cuenta que el 80% de las personas que participarán en estas elecciones a jefe de Estado han sido designadas por el propio Jorge Bergoglio (Buenos Aires, 1936), es posible que no cambie sustancialmente.
Francisco ha dejado muy clara durante estos 12 años de Papa cuál es la línea que ha seguido su pontificado. Lumen Fidei, Laudato si, Fratelli tutti y Dilexit nos han sido las cuatro encíclicas que ha publicado durante este tiempo, las cuales tratan de fe, ecología, fraternidad mundial y amor. Una línea a la que el siguiente Papa tendrá que decidir si le da continuidad o la abandona en favor de los cauces vaticanos del pasado.
Quiénes votarán al próximo Papa
La función principal que tiene un cardenal a lo largo de su vida es la de participar en un Cónclave. Es el motivo principal para el que son creados —elegidos— por un Papa. El grave estado de salud de Francisco —de 88 años— hace pensar que la próxima reunión de estos 138 purpurados menores de 80 años —los otros 114 ya no tienen derecho a voto— llegados de 93 países —la mayoría, europeos— está cerca.
Este número tuvo un “subidón” hace poco, en diciembre. En ese momento, Jorge Bergoglio —nombre de pila de Francisco— aprobó de un solo golpe la creación de 21 nuevos cardenales. Y la proporción de los cardenales del Cónclave elegidos por él seguirá creciendo, ya que durante este 2025 habrá otros 13 purpurados de sus predecesores que sobrepasarán los ocho decenios. Entre ellos, por cierto, cuatro españoles —Carlos Osoro, Antonio Cañizares, Fernando Vérgez y Celestino Aós Braco— y cuatro europeos: un polaco, un bosnio-herzegovino y dos británicos. La composición de la Basílica, por tanto, seguirá cambiando hacia un nuevo paradigma, en la que los países del hemisferio sur tendrán cada vez más representantes.
Por tanto, los cardenales creados por Francisco serán una amplia mayoría, llegados de las llamadas periferias del mundo, como le gusta decir al argentino, lugares olvidados lejos de las grandes capitales acomodadas. De esos 180 electores, y candidatos al mismo tiempo, 110 fueron elegidos por él, solo 23 por Benedicto XVI y 5 por Juan Pablo II.
Durante los últimos doce años, Bergoglio ha tenido la posibilidad de reconfigurar a su antojo un Cónclave que se celebrará cuando él renuncie o cuando ya no esté.
El español José Cobo, elegible como Papa
De los 17 cardenales nacidos en España —4 de ellos viven en el extranjero— hay 7 tienen más de 80 años y, por tanto, no votarán. Estas cifras convierten a España en el tercer país del mundo con más cardenales, por detrás de Italia y Estados Unidos.
A los nombres de Antonio Cañizares —exarzobispo de Valencia—, Juan José Omella —expresidente de la Conferencia Episcopal y actual arzobispo de Barcelona—, Carlos Osoro —exarzobispo de Madrid, Valencia y Oviedo—, Fernando Vérgez —presidente de la Comisión Pontificia para el Estado del Vaticano—, José Cobo —arzobispo de Madrid— y Ángel Fernández Artime —pro-prefecto del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada—, hay que sumar los de Celestino Aós Braco —considerado chileno por el Vaticano— José Luis Lacunza —nacionalizado panameño—, Cristóbal López Romero—Marruecos— y François-Xavier Bustillo —Francia—.
De todos estos nombres, uno ha destacado de forma reciente, aunque quizás llegue demasiado joven al próximo Cónclave: el cardenal José Cobo (Jaén, 1965), actual arzobispo de Madrid desde 2023, creado cardenal solo dos meses después, y ahora también vicepresidente de los obispos españoles (Conferencia Episcopal).
Favoritos a próximo Papa
Entendiendo que el sucesor puede ser cercano a la “cuerda” del Papa Francisco, muchos expertos señalan con acierto al filipino Luis Antonio Tagle, de 67 años como uno de los favoritos. Sus desempeños actuales en el Vaticano se encuentran al frente de un área del Dicasterio —como Ministerio— de la Evangelización. Es cercano y con preocupaciones sociales, como Francisco.
Entre los hombres que podrían dirigir la Iglesia de Roma tras un Cónclave se encuentra también el italiano de 70 años Pietro Parolin, secretario de Estado, uno de los papeles políticos más importantes del país y de la curia. Por su posición, queda demostrado que es un cardenal que cuenta con toda la confianza del Papa Francisco. Para otro tipo de corrientes más conservadoras, se habla de candidatos como el húngaro Erdő, de 72 años, proclamado cardenal por Juan Pablo II, o incluso Sarah, guineano de 79, muy crítico con el actual pontífice. En caso de ser este último, se trataría del primer papa negro.
El protocolo cuando muere un Papa
El Vaticano es uno de los Estados del mundo con mayor respeto a las tradiciones, y en caso de fallecer el Papa Francisco, se llevan a cabo algunas de ellas tan llamativas como golpear tres veces la cabeza del pontífice con un martillo de plata una vez los médicos han confirmado su muerte siguiendo los procedimientos científicos habituales. Después de esto, el cardenal de la Corte Papal dice en voz alta “papa mortuo este”, anunciando de forma simbólica la muerte, tras lo cual se le retiran los objetos que connotan el poder papal, como el anillo. A continuación, todos los presentes se arrodillan y comienzan a rezar a Dios por el descanso eterno de su alma.

